Por Ángel Navarro Quevedo

Cali aprendió a bailar antes que a caminar. En los años 60, mientras la salsa apenas se insinuaba en otros rincones de la región, en Cali ya era parte del día a día. Bocinas reproducían bugalús en cada esquina, los niños imitaban con el cuerpo lo que escuchaban, y las calles se transformaban en pistas de baile. Al caer la noche, tarimas improvisadas surgían en la vía pública, mesas y sillas ocupaban la vereda como parte del mobiliario urbano, y más de 300 locales abrían hasta que el cuerpo dijera basta.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: