Andrés Salas: "Me encuentro en una linda etapa de mi carrera"
José Miguel Silva

Surgió para muchos en aquella primera parte de “Asu Mare”, gran éxito de taquilla en el cine nacional. Se consolidó en la secuela, en la que su personaje, ‘El culi’, tomó mucho más peso y dio una inolvidable lección de nobleza a ‘Cachín’.

viene dando pasos importantes en el séptimo arte (actualmente se prepara para el estreno de “Como en el cine” este 12 de noviembre), pero no deja de lado otra faceta que le da mucho placer: el teatro.

A sus 30 años, asume uno de los protagónicos de “Av. Larco, el musical”, la obra que dirige entre miércoles y domingo Giovanni Ciccia en el teatro Marsano de Miraflores.

Conversamos con él sobre esta propuesta musical que incluye a otros actores que a pesar de su juventud hace mucho han demostrado su talento sobre las tablas. Entre ellos, Juan Carlos Rey de Castro, Gisela Ponce de León, Andrés Salas y Carolina Cano.

-Cuéntame un poco sobre Micky, tu personaje en la obra “Av. Larco, el musical”.

Micky es uno de los tres amigos trata de seguir su sueño, que es hacer música en una época complicada como la de los ochenta y noventa. Es un chico medio soñador, enamoradizo, piropero, aunque le vaya mal.


(Video: El Comercio)

-¿Hay algunos aspectos de Micky con los que te puedas identificar?

Puede ser en lo volado, porque él para en las nubes todo el día. En lo enamoradizo también. Siempre los personajes tienen un poquito de su actor, aunque explotado al 120%.

-¿Te sientes más cómodo haciendo comedia?

Me gusta la comedia, pero también el drama. Obviamente es un poco más cómoda la comedia porque tienes la libertad de hacer muchas cosas, explorar y jugar mucho. Pero estoy cómodo en ambas.

-¿Cómo te manejas con el baile para las coreografías?

Soy bien torpe, pero creo que soy un poquito chancón. Además, siempre llegamos un rato antes para practicar y que todo nos salga mucho mejor.

-¿Qué recuerdas de la época en la que está ambientada la obra?

Muchas cosas. Recuerdo que me iba con mi abuela a Escala a comprar Leche Enci, esperar a que llegaran los Pringles. Iba también por el Raspa-loto, el que comprabas con los intis. El ring también lo recuerdo.

-¿Para quién está dirigida “Av. Larco, el musical”?

Está dirigida a la gente mayor que vivió entonces, a los que crecieron en dicha época y a los jóvenes que quieren saber qué pasó en Lima en ese tiempo. Es una buena forma de transmitir una época bien dura para muchas personas.

-En lo personal, ¿eres mucho de ir al teatro?

Me gusta bastante.  Lo que pasa es que (en mi caso) estás todo el día en el teatro, ensayando o en función, que a veces como que te cansas y dices ‘ay no quiero sentarme dos horas a ver una obra’, pero depende el tema. Y si están tus amigos es una motivación más para verla.

-La obra en la que hoy estás es casi maratónica, dura casi tres horas…

Es una sacada de ancho, sí. Pero no se siente. Mucha gente que fue me ha dicho que está espectacular, que gritaron, bailaron y saltaron. No se siente mucho el tiempo.

-¿Cuántas de las canciones que suenan en la obra son el soundtrack de tu vida?

Asu, creo que solo un par no las había escuchado. Yo tengo 30 años, soy de 1985.

-¿Qué tal es trabajar con Giovanni Ciccia como director?

Bravazo. Nos dio mucha libertad, nos permitió proponer mucho y jugar también que es el principio básico de todo esto.

-¿En qué etapa de tu carrera te encuentra esta obra?

En una etapa muy bonita. Estoy rodeado de gente preciosa. Amigos muy buenos, compañeros de trabajo que se han vuelto familia. He conocido varios directores que te dan el impulso a seguir creciendo.

-¿Cuál es la idea del amor que tienen los protagonistas de la obra?

Al ser muy jóvenes, pues creo que (los protagonistas) todavía no tienen muy clara la idea del amor. Es un poco más aferrarse  a alguien, a querer estar con alguien, a que te deslumbre la belleza de una chica. No es tan profundo, pero conforme va pasando la historia te vas dando cuenta que van madurando y tomando el aspecto del amor más puro o sincero.

-En la ficción eres pareja de Gisela Ponce de León. Hacen un muy buen match.

Ella te deja todo servido, es una capa. Te ayuda mucho.

-¿Aprendes mucho de tus colegas jóvenes?

Sí, pero en realidad de todos. De los bailarines, de la gente de música y sonido. Cada nueva temporada es un constante aprender.

-¿Te gustaría en algún momento dirigir en teatro?

Lo que pasa es que no tengo paciencia. Soy bien estresadito, entonces para crear un personaje o para ensayar comienzo a tensarme solo. Siento que dirigir requiere una visión más amplia y fácil termino arrancándome los pelos o sin uñas. Quizás a futuro, cuando tenga más experiencia.

-¿Te parece importante que el teatro toque temas como lo que ocurrió en la época del terrorismo?

Claro que sí. Es una forma de reflejar lo que pasó sin que suceda realmente. Es el reflejo de. Estamos llevando una forma en la que queremos contar la realidad.

-Finalmente, hay otro tema que la obra toca: el rechazo a otras formas de amar. Es también muy importante hablar de esto.

Es muy importante y, como tú dices, reflejado en el teatro a veces es más digerible para algunos, cosa que me parece rarísima. Amar es tan grande, tan puro, tan bonito y amplio. Involucra tanto que cortarlo es tontísimo.