Por Ángel Navarro Quevedo

No era raro ver a miles de personas viajar durante horas, atravesar provincias enteras y dormir a la intemperie por una sola razón: escuchar cantar al Indio Solari. Lo extraordinario era que aquello siguiera sucediendo en 2017. Sin campañas publicitarias millonarias, sin presencia constante en medios y sin necesidad de explotar las redes sociales, el músico logró reunir cerca de 300.000 personas para el que sería su último recital. Mientras el llamado “pogo más grande del mundo” sacudía el predio La Colmena, nadie imaginaba que nueve años después Carlos Alberto Solari moriría a los 77 años, tras una larga lucha contra el Parkinson.

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