Amado Boudou: la peor pesadilla de Cristina Fernández
Amado Boudou: la peor pesadilla de Cristina Fernández
Redacción EC

Boudou saltó a las portadas de las secciones internacionales en las últimas semanas por estar involucrado en el caso '', uno de los actos de corrupción más sonados en los últimos tiempos.

Para periodistas argentinos, como Nelsón Castro, "Boudou es un cadáver político, cuyo peso lo cargará Cristina Fernández y los futuros candidatos".

Al parecer, nunca tuvo buena imagen, pero esta se resquebrajó aún más con la primera denuncia que se dio en el programa periodístico "Periodismo para todos" de Jorge Lanata, donde se le atribuyó que habría obtenido millonarias ganancias de parte de varias empresas de las que solo era dueño parcialmente y que, mediante estas, cobró por conceptos de publicidad oficial al gobierno de Cristina Fernández.

No obstante, el caso Ciccone fue el que más ha resaltado en los medios de comunicación. Ciccone era una empresa que funcionaba como una imprenta de papel moneda que quebró, pero su reflote en tiempos de crisis, sumado a que Boudou era accionista  y Ministro de Economía en la misma época (2009-2011), levantaron sospechas.

Es así que  fue acusado de intervenir a favor de su socio Alejandro Vandenbroele para levantar de la quiebra a la empresa Ciccone. Vandenbroele aún dice que no lo conoce. Además, a la esposa de Boudou, Agustina Kämpfer, se le acusa por presunto enriquecimiento ilícito.

PERSONAJE POLÉMICO

Boudou nació en Buenos Aires, el 19 de noviembre de 1963. A los cinco años de edad, su familia se mudó a Mar del Plata. Ahí decidió estudiar Ingeniería, pero muy pronto se arrepintió y se cambió a la facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Mar de Plata. 

Con tan solo 49 años  ,  lo eligió como su vicepresidente durante las elecciones presidenciales del 2011, a pesar de la avalancha de críticas que recibió por parte de periodistas y de su propio gabinete, quienes además de considerarlo frívolo, decían que no tenía la experiencia suficiente que lo respaldará. Hoy, ese personaje es la piedra en el zapato de Fernández, quien ha optado por el silencio. 

Si bien no es un político muy valorado en el gabinete,el oficialismo cierra filas en torno a él. No obstante, no lo defienden, solo dicen que hay que esperar a que "la justicia lo resuelva".

Hoy la oposición plantea dos opciones: juicio político o renuncia, la cual sería discutida en la Cámara de Diputados. Los especialistas de los medios de comunicación argentinos creen que Fernández dilatará el proceso judicial y hará todo lo posible con tal de calmar la atmósfera política hasta octubre del 2015, año en el que se darán las elecciones presidenciales.