¿Condenados?

“Hay una generación de personas de entre 30 y 40 años comprometidos y honestos, que buscan entrar en la arena política”.

    Alonso Cueto
    Por

    Escritor

    Resumen

    Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

    “Estamos condenados”, me dice alguien con quien he empezado una conversación. “El Gobierno no se va a ir, el Congreso tampoco y las cosas van a seguir como están, solo que peor”. La frase va a quedarse conmigo, pues de inmediato pienso en todas las veces que hemos visto nuestra realidad con resignación y apatía. La idea de que estamos condenados responde a una antigua tradición. En su gran capítulo de los “Comentarios Reales” sobre la ejecución de Túpac Amaru, ocurrida en 1572, el Inca Garcilaso se refiere al hecho como “lo más lastimero de todo lo que en nuestra tierra ha pasado y hemos escrito, porque en todo sea tragedia…”. Esta visión fatalista sobre la muerte del último inca (“en todo sea tragedia”) parece una marca del modo como los peruanos y los latinoamericanos hemos visto nuestra historia. Es la misma que aparece en el final de la famosa novela de García Márquez, cuando el narrador nos anuncia que “las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”.

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