Editorial: De guardianes a cómplices

La izquierda “democrática” que apoyó a Pedro Castillo tras la primera vuelta hoy apaña su radicalismo.

    Editorial El Comercio
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    "“Salvo el poder, todo es ilusión”, reza una frase de Vladimir Lenin y una porción de la izquierda ha demostrado que la sigue al pie de la letra" (Foto: Anthony Niño de Guzmán/ @photo.gec).
    "“Salvo el poder, todo es ilusión”, reza una frase de Vladimir Lenin y una porción de la izquierda ha demostrado que la sigue al pie de la letra" (Foto: Anthony Niño de Guzmán/ @photo.gec).

    La izquierda “moderada” merece buena parte del crédito por la victoria de Pedro Castillo en el balotaje. Aunque el radicalismo del candidato de Perú Libre estuvo claro desde el principio, por su cercanía con Vladimir Cerrón y por lo honesto que fue con respecto a propuestas como desactivar la Defensoría del Pueblo y el Tribunal Constitucional, exaspirantes a la presidencia como Verónika Mendoza se pusieron como meta limarle los bordes a la propuesta electoral del hoy jefe del Estado. En sencillo, a punta de compromisos firmados y de apariciones públicas para traducir algunos de los planteamientos del partido del lápiz, un sector de la izquierda se empeñó en garantizar la moderación del adversario de Keiko Fujimori. Y muchos se lo creyeron.

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