Del argentino Javier Milei, un libertario aliado de conservadores, cualquiera tiene un poco. Como candidato, se le puede resumir en varias etiquetas contradictorias (usted escoja la suya, yo ya le propuse la mía), pero como posible presidente es una incógnita enorme. Por eso, es el ingrediente menor en una fórmula como la de ‘Nano’. Bukele y su proclamado éxito en el combate a la inseguridad es el referente nítido para copiar. Es “la voz”.
Me atrevo a decir que la inseguridad es un problema estelar por dos razones. La primera es intrínseca a su impacto: cualquiera del alrededor del 25% de la población (según las últimas encuestas del INEI) que dice haber sido víctima de algún delito tiene una experiencia traumática suficiente para entender por qué pone a la lucha contra la delincuencia como problema principal. ¿Cuál es la segunda razón? Hay muchos peruanos que se perciben inseguros por ósmosis, por la desgracia ajena y el susto propio; pero también –y esto es algo para explorar– porque, ante la lejanía de la política y sus narrativas, dan más importancia a las amenazas cotidianas. El combate a los cacos es un estupendo tema para la calle desideologizada y dura. Los desafectos de la emoción política pueden, por compensación, volverse más afectos a su integridad, su propiedad, su emprendimiento.
Por eso, si se buscan fórmulas que enciendan la intención de voto, cualquiera que reúna cualidades creíbles para poner orden y lo combine con una dosis de habilidad técnica podría tener éxito. Invoqué a Antauro y ‘Porky’ por mentar a dos que hacen ronda en nuestras cabezas, porque es lo que hay y porque, de alguna forma, se complementan (y hasta se tienen simpatía). Pero ninguno garantiza éxitos. Antauro es una promesa de orden ‘manu militari’; pero, en sí mismo, entraña un desorden de ideas y propuestas violentas maceradas en la cárcel.
Rafael López Aliaga, llamado a sí mismo ‘Porky’, se lanzó con una atrayente mezcla de populismo de derecha e ideas “anarcocapitalistas” a lo Milei. Sin embargo, sus primeras batallas perdidas en la Municipalidad de Lima lo desgastan. Pero he ahí, en esta arbitraria ecuación de un par de conocidos, la probable ecuación de izquierda con derecha, mano dura con anarquismo, liberalismo con conservadurismo, que, reunida en un(a) solo(a) candidato(a), podría asaltar nuestras cavilaciones en el 2026.
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