El la reciente condena a Alpha Consult por lavado de activos ha constituido un precedente histórico en la lucha contra la criminalidad económica en nuestro país. No obstante, este delito sigue representando una amenaza persistente que evoluciona junto al desarrollo tecnológico. Las nuevas modalidades de lavado de activos suelen superar las capacidades de los métodos tradicionales de detección. En ese contexto, la inteligencia artificial (IA) surge como una tecnología esencial para poder optimizar estos procesos.
También el monitoreo en tiempo real de las transacciones de los clientes resulta clave. La IA puede ser entrenada para identificar señales de alerta inmediata en operaciones que se desvían del perfil de riesgo del cliente, mejorando la capacidad de respuesta de las instituciones financieras y autoridades regulatorias.
Otro tipo de aplicaciones útiles se puede encontrar en la automatización de procesos en el marco de un ‘due diligence’. La IA puede desarrollar modelos que anticipen comportamientos de blanqueo de capitales tomando en cuenta patrones y datos históricos, permitiendo que las instituciones tengan un comportamiento más proactivo que reactivo.
La efectividad de la IA depende de la calidad y cantidad de los datos con los que sea entrenada. Por ello, requiere de especialistas capaces de desarrollar estrategias de prevención de lavado de activos que sean efectivas y respondan a la realidad económica y financiera de cada contexto. Es ahí cuando la IA se convertirá en un verdadero escudo contra los delitos financieros.
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