A lo largo de los años, es habitual que se presenten una serie de fenómenos astronómicos en los cielos, lo cual es causado por el movimiento, posición o interacción de cuerpos celestes como el Sol, la Luna, planetas, cometas o estrellas. Inclusive, el análisis de estos eventos permite a la ciencia entender la evolución del cosmos y el comportamiento de los cuerpos celestes. En medio de estos eventos, diversos países se preparan para vivir una serie de acontecimientos astronómicos sin precedentes en décadas, debido a la presencia de tres eclipses solares en los próximos años. Es decir, en estos eclipses, la Luna oculta por completo la luz del Sol, lo que genera un oscurecimiento repentino del cielo. En ese momento, es posible observar la corona solar, la capa más externa de la estrella, que normalmente permanece invisible. En la siguiente nota te contamos todo lo que debes saber al respecto.
A través de la plataforma ‘Dónde ir’, se conoció que el próximo 12 de agosto de 2026 se presentará en los cielos un eclipse solar total, donde la Luna ocultará totalmente al Sol, provocando que el cielo se oscurezca durante algunos minutos en pleno día. De acuerdo con los especialistas, este evento será uno de los más largos con una duración de casi 4 horas, desde el inicia hasta el fin. En esta oportunidad, este eclipse solo se podrá observar desde el Atlántico Norte, Europa y el norte de África.
Mientras que el segundo evento astronómico será un eclipse solar total que ocurrirá el 2 de agosto de 2027 y tendrá una duración de hasta 6 minutos y 22 segundos, lo cual es considerado como “eclipse del siglo”. Por ello, solo algunos continentes, como Europa, África y el sur de Asia, podrán presenciar este eclipse solar. Según Eclipse Wise, este pasará por España, Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Sudán, Arabia Saudita, Yemen y Somalia. Por último, el siguiente fenómeno será el 26 de enero de 2028, cuando se produzca un eclipse solar anular que también será visible en Europa y el norte de África.
En mayo de 2024, se produjo un descubrimiento por azar, cuando el rover Curiosity, que pesa casi 900 kilogramos, se desplazaba por el canal Gediz Vallis, una zona con una rica historia geológica. Durante su recorrido, pasó sobre una roca que, al romperse, mostró una estructura cristalina de un intenso color amarillo. Ante ello, la NASA empezó a examinar la composición de dicho material, señalando que se trataba de azufre elemental puro, difícil de encontrar en la Tierra.
De esta manera, los expertos estudiaron cómo esta sustancia se formó en el planeta rojo, resaltando la relevancia de este descubrimiento. “Encontrar un campo de piedras hechas de azufre puro es como encontrar un oasis en el desierto. No debería estar ahí, por eso ahora tenemos que explicarlo. Descubrir cosas extrañas e inesperadas es lo que hace que la exploración planetaria sea tan emocionante”, explicó en un comunicado de la agencia espacial estadounidense, Ashwin Vasavada, científico del proyecto, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.