Ante la posibilidad de que ocurra un movimiento sísmico, contar con implementos básicos puede marcar una diferencia durante los primeros momentos de una emergencia. El reciente terremoto de magnitud 7.4 registrado en Colombia vuelve a poner sobre la mesa la importancia de adoptar medidas preventivas. Tener a disposición una mochila de emergencia permite responder con mayor rapidez si es necesario abandonar la vivienda. Este recurso reúne productos esenciales para atender necesidades inmediatas y debe permanecer en un punto conocido por todos los integrantes del hogar.
Ante la posibilidad de que ocurra un movimiento sísmico, contar con implementos básicos puede marcar una diferencia durante los primeros momentos de una emergencia. El reciente terremoto de magnitud 7.4 registrado en Colombia vuelve a poner sobre la mesa la importancia de adoptar medidas preventivas. Tener a disposición una mochila de emergencia permite responder con mayor rapidez si es necesario abandonar la vivienda. Este recurso reúne productos esenciales para atender necesidades inmediatas y debe permanecer en un punto conocido por todos los integrantes del hogar.
Entre los artículos recomendados se encuentran un botiquín de primeros auxilios, alimentos enlatados, agua embotellada y chocolate en barra. También es importante incluir una manta polar, linterna, radio, silbato y dinero en monedas para afrontar distintas situaciones que puedan presentarse.
El peso de la mochila no debería superar los ocho kilogramos, de modo que pueda ser transportada con facilidad durante una evacuación. Asimismo, lo ideal es ubicarla en un espacio de fácil acceso y previamente identificado. Si no se dispone de una mochila convencional, también pueden emplearse bolsos, maletines o canastas.
Además de la mochila, los hogares pueden preparar una caja de reserva con productos destinados a cubrir las necesidades de los días posteriores a una emergencia. Este conjunto de suministros está pensado para ayudar a una familia a mantenerse entre el segundo y cuarto día después del evento.
Su contenido puede incluir alimentos enlatados o deshidratados, botellas de agua, galletas, caramelos y chocolate en barra. A ello se suman artículos como ollas, ropa, un termo, pilas de repuesto, radio y linternas.
La caja debe conservarse en un espacio seco y protegido, donde los productos permanezcan en buenas condiciones hasta que sean necesarios. Su ubicación también debe ser conocida por los miembros de la familia para facilitar su utilización durante una emergencia.
Finalmente, no basta con preparar estos implementos y dejarlos almacenados indefinidamente. Es recomendable revisar periódicamente los productos, especialmente aquellos que tienen fecha de vencimiento, y sustituirlos cuando sea necesario. De esta manera, la mochila y la caja de reserva estarán realmente listas cuando ocurra una eventual emergencia.