Perú avanza en la ampliación y modernización de sus escenarios deportivos con un proyecto que apunta a sumar un nuevo estadio entre los recintos de mayor envergadura del territorio nacional. La obra ha despertado expectativa debido a sus características y a la posibilidad de convertirse en uno de los espacios deportivos más destacados del país. Durante los últimos años, las carencias de varios estadios para albergar grandes eventos futbolísticos han puesto en evidencia la necesidad de mejorar la infraestructura existente. Las restricciones de aforo, el estado de algunas instalaciones y la falta de espacios adecuados motivaron la puesta en marcha de distintas iniciativas orientadas a renovar estos escenarios y construir nuevas alternativas. Dentro de este panorama aparece el mencionado proyecto, cuyo objetivo es incrementar la disponibilidad de recintos preparados para recibir encuentros de alto nivel. La propuesta contempla elevar las condiciones de los espacios destinados al desarrollo del fútbol y ofrecer instalaciones que respondan a las necesidades actuales de deportistas, clubes y espectadores. La nueva infraestructura también apunta a generar mejores condiciones para la organización de torneos y competencias nacionales. De concretarse las expectativas, el recinto podría convertirse en un importante punto de encuentro para los aficionados y contribuir al crecimiento del fútbol peruano.
La región Cusco dio luz verde a uno de sus proyectos deportivos más ambiciosos con la colocación de la primera piedra de un nuevo estadio, infraestructura que apunta a convertirse en una de las de mayor capacidad del Perú. El acto protocolar marcó el comienzo de una obra que llevaba varios años en planificación y que ahora entra oficialmente en etapa de ejecución.
El futuro recinto estará ubicado en Huasao, en el distrito de Oropesa, provincia de Quispicanchi. La zona, situada en el Valle Sur cusqueño, fue escogida como escenario de un proyecto que pretende ampliar las alternativas para la realización de encuentros deportivos y fortalecer la actividad atlética en esta parte del país.
La iniciativa también responde a la necesidad de contar con escenarios modernos fuera de Lima. Con esta construcción, las autoridades buscan descentralizar la infraestructura deportiva y generar mejores condiciones tanto para los deportistas como para el público que asista a las competencias.
El proyecto es promovido por la Universidad Andina, institución que había planteado esta propuesta desde años atrás y que finalmente inició los trabajos con la primera etapa de ejecución. La construcción representa una apuesta por transformar el panorama deportivo de la región y darle al sur del país un escenario preparado para recibir eventos de gran convocatoria.
Para esta primera fase se ha contemplado un presupuesto superior a los S/4 millones. Los recursos estarán destinados a poner en marcha los trabajos iniciales de un complejo que, una vez concluido, buscará convertirse en uno de los principales escenarios deportivos del territorio nacional.
Uno de los principales atractivos será su capacidad. El estadio está diseñado para recibir a más de 36 mil personas, cifra que lo colocaría por encima de conocidos escenarios como Matute, el Mansiche, el Miguel Grau del Callao y el estadio de la Universidad Nacional de San Marcos.
La ejecución del proyecto estará dividida en tres fases, planteadas para desarrollar progresivamente las distintas áreas que conformarán el recinto. La primera tendrá una duración aproximada de 180 días e incluirá trabajos fundamentales para preparar el escenario deportivo.
Durante este periodo se contempla implementar el sistema de drenaje, instalar un mecanismo automatizado para el riego de la cancha y construir los servicios higiénicos y vestuarios. Estas obras permitirán establecer las condiciones básicas necesarias para el funcionamiento posterior del complejo.
La segunda fase dará paso a la construcción del primer nivel de las tribunas, con capacidad para más de 23 mil espectadores. También se proyectan estacionamientos subterráneos, una zona destinada a atención médica y un centro de alto rendimiento, espacio pensado para contribuir a la preparación de los deportistas.
La última etapa estará concentrada en completar la estructura del recinto. Se añadirá un segundo anillo de tribunas para incorporar aproximadamente 13 mil asistentes más, además del techado de las graderías. El diseño contempla también cabinas para medios de comunicación y palcos VIP, elementos que terminarán de darle al estadio una infraestructura acorde con grandes eventos.
El desarrollo completo del proyecto contempla un periodo aproximado de cuatro años. De acuerdo con las proyecciones comunicadas por la Universidad Andina, si los trabajos avanzan conforme al cronograma previsto, el nuevo estadio cusqueño podría quedar completamente culminado en 2030.
De concretarse ese calendario, Cusco contará con un recinto capaz de albergar a decenas de miles de espectadores y con espacios destinados no solo al fútbol, sino también a otras actividades deportivas. La obra representa, además, una apuesta por ampliar la infraestructura de alto nivel en el interior del país y convertir a la región en un escenario atractivo para competencias de gran magnitud.