Por Redacción EC

No todo el mundo vive la llegada de diciembre con el mismo brillo en los ojos. Para algunos, levantar el árbol de Navidad es un gesto que ilumina el hogar; para otros, ese mismo ritual puede convertirse en un nudo silencioso en el pecho. La psicología explica que estas fechas despiertan emociones profundas: mientras ciertos corazones encuentran calidez y recuerdos felices, otros reviven ausencias, presiones acumuladas o momentos que aún duelen.