Por Christian Gambini

Después de una pérdida familiar, los trámites y obligaciones que quedan pendientes pueden convertirse en una fuente de dudas. Entre ellos aparece el pago del impuesto predial y los arbitrios municipales, que muchas veces los herederos continúan abonando a nombre del familiar fallecido, sin saber que existe otra alternativa. La costumbre y el desconocimiento hacen que esta situación se repita con frecuencia. Sin embargo, regularizar estos pagos puede evitar futuras complicaciones tributarias. La recomendación es que los sucesores asuman directamente estas obligaciones a su propio nombre.