Transcurre el tiempo, y los especialistas continúan promoviendo un estilo de vida saludable que puede lograrse a partir de la práctica de actividades físicas como el simple hecho de caminar, por ejemplo. Al respecto, hoy un nuevo estudio científico brinda mayores precisiones entorno a dicho ejercicio, y su impacto positivo en personas que lo llevan a cabo diariamente, incluso brindándoles más años de vida.
Anualmente, diversos estudios revelan nuevos datos entorno a la caminata como actividad física, y esos beneficios que incluyen la prolongación de longevidad, por ejemplo, precisándose hoy gracias a la National Center for Health Statistics, que tu vida puede terminar alargándose si lo llevas a cabo diariamente.
En ese sentido, y según trabajo de investigación realizado, el recorrido o desplazamiento por parques o calles de manera individual, estaría generando que te mantengas con vitalidad hasta por 10 años más, mientras a la par te reduces propiamente el riesgo de contraer “enfermedades crónicas relacionadas con la edad, como las ECV, la hipertensión, la diabetes tipo 2 y el cáncer”.
Lo último expuesto precisamente figura compartido por el NIH estadounidense, revelando además que caminar a paso ligero 5 días a la semana como mínimo, se convierte en una “poderosa intervención antienvejecimiento” que “mejora el dolor y la función en trastornos musculoesqueléticos”, “promueve el sueño y la salud mental”, entre otros privilegios.
Con respecto a los beneficios que podemos recibir mediante dicha actividad física, la información también precisa que realizarlo 60 minutos al día puede traducirse en mejoras significativas para el cuerpo humano, aumentando hasta 6 horas la esperanza de vida por cada mismo tiempo adicional llevado a cabo.
Hoy diversos factores unificados hacen que tu salud esté en óptimas condiciones, siendo la actividad física aquella recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para personas desde los 5 años hasta esa adultez temprana comprendida entre los 18 y 40 años donde caminar representa un gran escudo protector contra las enfermedades crónicas, por ejemplo.
Al respecto, las directrices de la OMS sobre ejercicios y hábitos sedentarios, remarcan la importancia de llevarlo a cabo “al menos entre 150 y 300 minutos” semanales, con la finalidad de “prevenir y ayudar a gestionar las cardiopatías, la diabetes de tipo 2 y el cáncer”.
“La actividad física puede reducir los síntomas de depresión y ansiedad, y mejorar la concentración, el aprendizaje y el bienestar en general”, puntualiza además entorno a ese rango de edad donde el adulto también puede evitar el sedentarismo mediante la práctica de algún deporte, baile, manejo de bicicleta, entre otros tipos de desplazamiento.
- Salud del corazón, cuerpo y mente.
- Contribución a la prevención y gestión de enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares, el cáncer y la diabetes.
- Reducción de los síntomas vinculados a la depresión y ansiedad.
- Mejoramiento de las habilidades de pensamiento, aprendizaje y juicio.
- Crecimiento y desarrollo saludables en los jóvenes.
- Bienestar general.