(Foto: AP/Unesco)
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Redacción EC

Angola y Eritrea lograron hoy entrar en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco después de que el comité reunido en Cracovia (Polonia) inscribiera como lugares de interés para la humanidad la ciudad modernista eritrea de Asmara y el centro histórico de la angoleña Mbanza Kongo.

En la misma sesión matinal, el Comité del Patrimonio Mundial incluyó también en la lista el paisaje cultural de los khomani, en Sudáfrica.

Asmara, ciudad modernista de África y capital de Eritrea, constituye como bien cultural "un testimonio excepcional del urbanismo occidental de principios del siglo XX y de su aplicación en un contexto africano", señala la Unesco en su argumentación.

La ciudad, situada a más de 2.000 metros de altura sobre el nivel mar, se empezó a desarrollar a partir del decenio de 1890 como puesto militar de avanzada del poder colonial italiano, recuerda el comunicado.

A partir de 1935 se inició un plan urbanístico a gran escala para construir con el estilo racionalista italiano de la época toda una serie de edificios gubernamentales y comerciales, iglesias, mezquitas, sinagogas, viviendas, hoteles y cines, entre otros.

El sitio abarca la zona de construcciones planificadas en sucesivas fases, desde 1893 hasta 1941, y también las construcciones no planificadas de los barrios autóctonos de Arbate, Asmera y Abbashawel, precisa la Unesco.

Los vestigios de Mbanza Kongo, capital del antiguo Reino del Kongo (Angola) son "el lugar de todo el África Subsahariana que mejor ilustra los profundos cambios ocasionados por la implantación de los portugueses y del cristianismo en la parte central del continente africano", subrayan los expertos.

Situada en una meseta a 570 metros de altura sobre el nivel del mar, la ciudad de Mbanza Kongo fue la capital política y espiritual del Reino del Kongo, uno de los mayores Estados estructurados del África Austral entre los siglos XIV y XIX de nuestra era.

El centro histórico de Mbanza Kongo se fue extendiendo en torno al palacio real, la residencia del soberano, el tribunal consuetudinario, los recintos funerarios de la realeza y el árbol sagrado.

A su llegada en el siglo XV, los portugueses añadieron a la ciudad indígena, construida con materiales autóctonos, edificios de albañilería construidos al estilo europeo.

El paisaje cultural de los khomani, en Sudáfrica, constituye una gran extensión de dunas que contiene vestigios de ocupación humana desde la Edad de Piedra hasta nuestros días y está asociada con la cultura de los khomani san, señala el comité.

Así, este paisaje cultural, que se sitúa en la frontera con Botsuana y Namibia, en la parte septentrional del país, y que comprende una vasta zona que coincide con la del parque nacional Kalahari Gemsbok, "refleja el modo de vida que predominó en la región durante milenios y da forma al sitio".

El pueblo de los khomani, antaño nómada, elaboró estrategias de subsistencia para hacer frente a condiciones ambientales extremas.

Así, desarrolló conocimientos específicos en materia de etnobotánica y prácticas culturales y una cosmovisión relacionada con las características geográficas de su entorno, precisa el comunicado.

El Comité del Patrimonio Mundial cerrará su 41 reunión el próximo día 12.

Fuente: EFE

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