El conocimiento que los niños tienen de su propio cuerpo es importante. Los padres deben instruirlos en él y, para lograrlo, pueden usar herramientas como juguetes o canciones que incentivan a los niños a ser conscientes de su corporalidad. Pero, ¿por qué el asunto es tan relevante?

“La relación de un niño con su cuerpo variará de acuerdo con su edad y le proporcionará distintos aprendizajes en cada etapa”, comenta la psicóloga Maira Falla, del Instituto para el Desarrollo Infantil (ARIE). La curiosidad que un pequeño de un año siente por sí mismo no es la misma que la de un niño de seis.

Cada quien tiene inquietudes diferentes y procesos de aprendizaje particulares. Para los bebés, reconocerse como una entidad separada de los demás los hace alcanzar autonomía. El niño aprende a separar su cuerpo del de su madre y a identificar con la mano su anatomía.

(Foto: Shutterstock)

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Hasta los tres años, el niño aprenderá a lograr objetivos por sí mismo: ir al baño, comer solo, manipular un objeto. Saber que puede alcanzar estas metas con su cuerpo lo harán sentir más independiente.

Finalmente, entre los 4 y 7 años, la curiosidad por su cuerpo tiene que ver más con su identidad sexual. Se cuestiona ¿por qué los niños y las niñas no nos vemos iguales? ¿Por qué nos vestimos distinto? En este punto es clave hablarles con total sinceridad y claridad.

Durante todas las etapas de desarrollo, los padres son quienes ayudarán a sus hijos a relacionarse saludablemente con sus cuerpos. “No es necesario tratar el tema con demasiada seriedad, puede ser algo cotidiano”, aconseja Falla. El objetivo es criar niños que se quieran y que sean cuidadosos con su espacio personal.

 

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