La gran estufa para desinfectar objetos e impedir la propagación de la epidemia de bubónica. (Foto: Archivo Histórico El Comercio)
La gran estufa para desinfectar objetos e impedir la propagación de la epidemia de bubónica. (Foto: Archivo Histórico El Comercio)
Por Carlos Batalla

A inicios del siglo XX, ante la necesidad de establecer una serie de medidas de higiene para contener el avance de la peste bubónica (“peste negra”), la Municipalidad de Lima coordinó, como primera medida urgente, el uso de la llamada ‘estufa de desinfección’. Era 1903 y en el poder estaba el presidente Eduardo López de Romaña, en plena ‘República Aristocrática’.