“Lo que se aprecia en este pueblo es aterrador”. Esas fueron las primeras impresiones del periodista Javier Ascue al llegar a Caraz con el reportero gráfico José Michilot. La labor de nuestros periodistas quedó inmortalizada en las historias y fotografías que documentan los días posteriores al sismo de 1970. Foto: Archivo Histórico El Comercio
“Lo que se aprecia en este pueblo es aterrador”. Esas fueron las primeras impresiones del periodista Javier Ascue al llegar a Caraz con el reportero gráfico José Michilot. La labor de nuestros periodistas quedó inmortalizada en las historias y fotografías que documentan los días posteriores al sismo de 1970. Foto: Archivo Histórico El Comercio
Por Lilia Córdova y Jean Pierre Andonaire

El 31 de mayo de 1970 se vivía en Huaraz un día de buen sol. Un grupo de niñas y sus profesoras festejaban el Corpus Christi en un colegio de la zona. Mientras tanto en Casma, los jóvenes regresaban a sus casas después de jugar un partido con los amigos. Y así en todo el Perú se repetían escenas propias de un domingo cualquiera. Sin embargo, de un minuto para otro la tierra tembló y se abrió. Los cerros se vinieron abajo destruyendo y envolviendo en una masa de lodo a niños, mujeres, hombres, ancianos y todo aquello que estaba en su camino.