Mercedes da el primer golpe en Australia, por Daniel San Román
La casa de las flechas plateadas consigue el primer 1-2 de la temporada de la mano de Russell y Antonelli. Ferrari, por su parte, demostró que tiene un monoplaza para soñar esta temporada.
Primera carrera de la temporada y las nuevas reglamentaciones parecen haber cumplido con una promesa que la Fórmula 1 viene persiguiendo hace años: más incertidumbre y más espectáculo. Australia entregó una carrera entretenida, con dos equipos claramente protagonistas: Ferrari y Mercedes.
Primera carrera de la temporada y las nuevas reglamentaciones parecen haber cumplido con una promesa que la Fórmula 1 viene persiguiendo hace años: más incertidumbre y más espectáculo. Australia entregó una carrera entretenida, con dos equipos claramente protagonistas: Ferrari y Mercedes.
Durante la primera mitad fueron los italianos quienes marcaron el ritmo. Primero Leclerc, luego Hamilton, mantuvieron a raya a las flechas plateadas con un Ferrari que se veía rápido en recta y muy sólido en las primeras vueltas de cada stint. Pero la Fórmula 1 moderna rara vez se decide solo en la pista. Y esta vez tampoco fue la excepción.
La diferencia apareció en el pitlane. Mientras Mercedes decidió aprovechar los virtual safety cars del primer tercio de carrera para hacer su parada y asegurar posición en pista, Ferrari optó por permanecer más tiempo fuera. La apuesta italiana era clara: alargar el stint inicial, administrar mejor los neumáticos y obligar a Mercedes a una estrategia de dos detenciones.
Conoce los horarios para ver el GP de Australia 2026 por el Mundial de la Fórmula 1, este sábado 7 de marzo, desde México, España y USA. (Foto: Giuseppe CACACE / AFP)
/ Piero Hatto
El problema es que la carrera no siguió ese guion. Cuando Ferrari finalmente entró a boxes en la vuelta 28, el movimiento dejó a los dos autos rojos detrás del 1-2 de Mercedes. Y desde ese momento la carrera cambió de dueño. No porque Ferrari se volviera lento, sino porque la Fórmula 1 castiga mucho cuando pierdes posición en pista.
Fred Vasseur explicó después la lógica detrás de la decisión. Ferrari se sorprendió con lo bien que estaban funcionando los neumáticos y pensó que Mercedes terminaría necesitando una segunda parada. Sabían, además, que el equipo alemán tenía alrededor de tres décimas de ventaja por vuelta en ritmo puro. Su única opción, entonces, era ganar la carrera desde la gestión de neumáticos.
Era una apuesta lógica. Simplemente no funcionó. La segunda mitad de la carrera se convirtió en un ejercicio de control: Mercedes administrando el desgaste para evitar un segundo paso por boxes, y varios pilotos mirando al cielo esperando la aparición de un tercer safety car que alterara el destino del domingo.
Dos primeras lecciones deja esta apertura de temporada. Ferrari parece tener una de las mejores aceleraciones de la parrilla: la largada fue el ejemplo perfecto, cuando Leclerc pasó del cuarto lugar al liderato antes de la primera curva. Mercedes, en cambio, parece haber entendido mejor que nadie el nuevo reglamento. Con una unidad de potencia esencialmente similar, su ventaja está en el chasis, el paquete aerodinámico y, sobre todo, en cómo extraen energía del sistema híbrido. En la Fórmula 1 de hoy, las carreras ya no se ganan solo con el pie derecho. Muchas veces se ganan con la calculadora. Y el domingo, Mercedes hizo mejor esa cuenta.