Alberto Goachet de Fahrenheit DDB: "Soy un animal mediático"
Alberto Goachet de Fahrenheit DDB: "Soy un animal mediático"
María Rosa Villalobos

Le puso una chompa de colores a Federico Salazar en pleno noticiero e hizo que miles de peruanos le cantaran a Pedro Suárez-Vértiz. ¿Qué hace el publicista para subir la temperatura a sus ideas?

Ricardo [Chadwick] y tú manejaron la agencia Pragma por cuatro años y medio. ¿De quién fue la idea de crear Fahrenheit?  
No fue una idea que se le ocurrió a alguien en una noche de insomnio. Había dos alternativas: que cada uno tomara su propio rumbo – Ricardo era director creativo y yo estaba en la parte estratégica y de servicio al cliente– o hacer algo juntos.

¿Lo pensaron mucho?
Fuimos consultando a algunas personas, casi como nuestro ‘focus group’ empresarial. Había buena respuesta. 

¿Fue un buen ‘match’ desde el inicio?
Sí. Él ve la parte más creativa y yo veo la parte estratégica.

¿Por qué Fahrenheit?
Nosotros trabajamos para elevar la temperatura a las marcas, tenemos que volverlas ‘hot’. Además, así como la temperatura se mide, es importante medir los resultados, las experiencias, aprender de ellas y corregir las cosas que no se han hecho tan bien. 

Fahrenheit nació en el 2009. ¿En cuánto tiempo lograron armarla? 
Nuestro último día en Pragma fue el viernes 6 de febrero del 2009. El lunes 9 de febrero –no nos fuimos dos semanas a Máncora a relajarnos ni nada por el estilo–, dos días después, estábamos sentados en la sala de mi departamento con dos laptops, sin ningún cliente, sin nombre de agencia, sin nada. 

¿Después de su sala, a dónde se mudaron?
Al primer piso de una casita en San Isidro. Los primeros días o semanas éramos Ricardo y yo. Nos turnábamos para regar el jardín. La primera persona que fue integrante de la familia Fahrenheit fue Pablo, el guardián. 

En el 2010, se asociaron con la Red Global de Comunicaciones DDB y en el 2012 se convirtieron en Fahrenheit DDB...
Recibimos la llamada de Juan Carlos Ortiz, presidente de DDB. Nos dijo que querían estar involucrados en nuestro proyecto. Les dijimos que sí a la primera, como la escena de Jerry Maguire: “You had me at hello”. Nos dijo: “Aló, Ricardo y Alberto” y ya estaba. Luego nos asociamos con Carlos Ruiz y creamos la central de medios Reset. Antes no teníamos la capacidad de realizar una compra de medios a ningún cliente. Si alguien quería que nosotros mismos viéramos el plan de medios, dónde colocar la y negociar con los canales, no podíamos hacerlo. Hoy brindamos un servicio integrado, pero también manejamos la central de manera independiente.

¿Cómo ven el 2016?
Es un año de consolidación, no necesariamente hay una presión por crecer. Lo que nos está pasando a Ricardo y a mí es que nos está inquietando ejercer la parte de estrategia de comunicación. 

¿Por qué? 
Yo creo que por la edad. Nos gusta estar metidos en la cocina, en la cancha. Por ejemplo, comenzamos a trabajar con Tondero el año pasado en el ‘teaser’ de la película de Paolo Guerrero. Nunca habíamos hecho uno, es algo totalmente distinto. 

¿Han trabajado algo así de distinto con otros clientes? 
Con América Televisión comenzamos a trabajar la comunicación y su marca. 

¿Va a cambiar su imagen o logo? 
Deberíamos apuntar a que la marca se rejuvenezca y actualice. Comenzamos a trabajar con el Canal 4 en la campaña de Navidad que fue “La chompa de Federico [Salazar]”. Él se puso [una chompa de muchos colores durante la transmisión de “América noticias. Primera edición”] y comenzaron a hacerle ‘bullying’. Luego salió Federico y dijo que se la había regalado su suegra. 

¿Funcionó? 
Fue espectacular. Fuimos ‘trending topic’ por varios días. Esa es una manera distinta de desarrollar comunicación, porque ya no es el típico spot o una acción digital que juega entre ATL y BTL, como fue la campaña que hicimos en el 2014 con el BBVA “Cuando pienses en volver”. Aquí [con “La chompa de Federico”] entramos en la programación del canal. Le dijimos a un conductor que se pusiera una chompa. Es algo completamente distinto. 

La campaña “Cuando pienses en volver” ganó muchos premios, entre ellos un Cannes. ¿Por qué ‘pegó’ tanto?
Nuestro cliente fue atrevido y arriesgado. El objetivo era actualizar la base de datos del banco. No hay mucho encanto en eso. El momento de llenar los datos era una especie de trámite inicial para entrar a grabar tu voz y cantar la canción en la web. El trámite se convirtió en una causa. Si más gente se sumaba, podíamos lograr que se hiciera un concierto para cantarle todos a Pedro [Suárez-Vértiz]. Lo articulamos con mucho cuidado.

Para hacer cosas tan novedosas no se debe caer en la monotonía.
Ricardo, el equipo y yo somos obsesionadamente curiosos e inquietos. Ricardo juega tenis y escribe, yo corro en las mañanas y escucho mucha música. Soy un animal mediático, veo mucha televisión y cine. Estoy conectado a Twitter, si sale una app nueva me la bajo. 

Los publicistas tienen la fama de ser relajados. ¿La inspiración llega o te encuentra trabajando? 
Mi papá, que era publicista creativo, siempre decía “las ideas son 80% transpiración y 20% inspiración”.

¿Cuál es tu publicidad favorita? 
La que se comparte porque es un mensaje que ha conectado. Cuando veo Facebook y alguien está pasando un comercial al que todo el mundo le da ‘like’, eso me gusta.

Menciona tres cosas que hagas religiosamente en el día.
Ver noticias en las mañanas, mirar Twitter y Facebook, y hablar con mi esposa. Ella me aterriza a la realidad. A veces me cuadra y me dice: “Sabes lo que voy a hacer con ese celular, ¿no?”. Me hace ver que tengo una vida al frente.

¿Si no fueras publicista, qué serías?
Músico, escucho de todo, soy un melómano. He vivido 15 años en Puerto Rico, soy fan del reggaetón, pero también escucho rock, indie, jazz, y hasta ciertos grupos buenos de heavy metal. 

¿Tocas algún instrumento?
Un poquito de batería, pero puedo hacer todos los movimientos como si tocara algún otro. Hay este nuevo programa en televisión “Los reyes del playback”, yo sería un éxito. 

¿Qué querías ser de chico? 
Abogado. Veía series de crímenes en televisión. Me gustaba el tema de la investigación y la argumentación. 

Tienes un hijo de 2 meses y una hija de 14 años. ¿Cómo manejar el negocio y la familia?
Trasnochando [risas]. Creo que eso a uno lo rejuvenece. Imagínate, tener un hijo a los 50. Todo el mundo me mira y me dice que estoy loco, pero las cosas uno no las planea, pasan. 

¿Cuánto tiempo llevas casado?
Con Maru, mi esposa, llevamos casados dos años. Ella tiene 31 y parte del pliego de exigencias para casarnos era tener un hijo, pero no me tuvo que insistir mucho, porque yo quería tener otro. Mi hija Nicole ama la música, baila por todos lados, eso lo heredó de mí. Y, curiosamente, Ignacio nació el 4 de diciembre, que es el día de la publicidad. Yo creo que su destino está marcado. Veremos si sale otro Goachet por ahí que venga a trabajar a Fahrenheit de aquí en algunos años.