La pandemia trajo lo que sería uno de los fenómenos inflacionarios más pronunciados de los últimos años. Se juntaron una serie de factores, como la reapertura de la mayoría de las economías, la persistencia de los cuellos de botella en las cadenas de suministro, la falta de proveedores de servicios, y los estímulos monetarios y fiscales necesarios en su momento para sostener el impacto del Covid-19. La guerra entre Rusia y Ucrania, exportadores clave de productos agrícolas, avivó más la llama de la inflación con un aumento significativo de los precios internacionales de energía y alimentos. Todo esto llevó a que la gran mayoría de bancos centrales, Latinoamérica a la cabeza, suban sus tasas de referencia durante 12 y 15 meses consecutivos, con el objetivo de disminuir la demanda de los consumidores y ayudar a palear la inflación.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: