David Tuesta

La economía peruana se encuentra sumido en un manto de dudas. Un conjunto de malas propuestas de políticas públicas ha impregnado negativamente la confianza, mermando la inversión privada. Según el Banco Central, esta no crecerá en 2022 y sólo tendrá un mediocre crecimiento en 2023. Sin embargo, el gobierno, si se lo propusiera, tendría una oportunidad de oro para recomponer la inversión a través del impulso de las energías renovables y, en particular, la inversión en geotermia. Esta última tiene el potencial de generar un alto impacto sobre el crecimiento de corto-largo plazo, generación de empleo, desarrollo de la matriz productiva regional, diversificación del portafolio energético y, por supuesto el gran equilibrio de convivencia sostenible entre sector privado y comunidades. Ninguna inversión energética tiene esta combinación de ventajas como la geotermia.

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¿Y qué es la geotermia? Para algunos sonará raro el término y la existencia de esta fuente de energía en el Perú. Pero, que suceda esto es realmente incomprensible si se tiene en cuenta la energía que resguardan nuestros volcanes. La mayoría de países que cuentan con este tipo de energía, la utilizan con intensidad dado que es un recurso infinito, capaz de constituirse en energía de base al proveer el servicio de forma constante e ininterrumpida. Ninguna de las energías renovables (e.g. la solar o la eólica) es capaz de hacerlo, pues sufren de interrupciones y limitada duración. Además, diferentes estudios señalan que la geotermia es la fuente de energía renovable más eficiente a largo plazo desde cualquier punto de vista. En el caso peruano, además significaría un añadido importante a la diversificación del portafolio, brindando un gran soporte a la seguridad energética. ¿Qué significa ello? Que aseguramos la provisión de energía cuando los otros tipos de fuente fallen a consecuencia de, por ejemplo, la presencia de desastres naturales que afectan a otros tipos de planta como las hidroeléctricas.

El potencial peruano para la generación a partir de plantas geotérmicas se estima en 3 mil mega watts, concentrada 60 por ciento en el sur del país, particularmente en las regiones de Arequipa, Cusco, Moquegua, Puno y Tacna. Es también curioso que, justamente estas áreas geográficas, con tan alto potencial de generación geotérmica de base, sufran de un déficit energético de 1,000 mega watts, que tienen que ser suplido mediante transferencias desde el sistema central. Así, la inversión en geotermia tendría un añadido fundamental en el desarrollo de la matriz productiva descentralizada. Con ese potencial, el futuro del sur sería muy diferente, y se logrará un mayor equilibrio económico-social en desarrollo del país.

¿Es un buen momento para invertir en energía renovable? Esta es una pregunta clave, sobre todo teniendo en cuenta que hablamos de un sector regulado donde es clave brindar señales claras a los inversionistas, tanto a los que ya lo hicieron como a las inversiones potenciales que se podrían atraer. Mantener ese equilibrio de compromisos intertemporales es, por supuesto, central. Y, respondiendo a la pregunta, sin duda que es un momento ideal, tanto recogiendo consideraciones domésticas como mundiales. En el ámbito local, si la economía tiene una senda de crecimiento alrededor del 2,5-3,0% entre el 2022-2026 y se van incorporando demandas importantes de nuevas plantas mineras operativas como Quellaveco, Yanacocha Sulfuros y Corani, la actual sobreoferta se irá cerrando muy pronto. Cubrir esa brecha con más energía renovable intermitente como solares y eólicas tiene poco sentido; y, antes de continuar con el desarrollo de una nueva planta hidroeléctrica, mejor abordar el tema de la seguridad de la matriz energética a través una verdadera energía renovable de base como la geotermia.

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Y desde una perspectiva global, la situación de conflicto entre Rusia y Ucrania nos recuerda una vez más la vulnerabilidad energética de aquellos países que no tienen una diversificación adecuada de su matriz. Y es así como hoy observamos un boom de inversiones y avances tecnológicos en la industria geotérmica donde se constata el desarrollo consolidado en Japón, Estados Unidos, Turquía, Italia y Nueva Zelanda. En países como Islandia, Filipinas y El Salvador esta fuente representa el 30% de su generación. Hoy vemos a varios países, desarrollados y emergentes, impulsando fuertemente el desarrollo de la geotermia dentro de sus planes de acción ante la crisis actual. Perú no puede quedarse atrás.

En el Perú, se aprecian buenos avances de exploración en varias plantas geotérmicas de entre 100 MW y 300 MW, fundamentalmente para Arequipa, Moquegua y Tacna con inversiones iniciales que pueden bordear los US$1.500 millones en cada una de estas localidades con un impacto no sólo país sino sobre todo para los ciudadanos de esas regiones. Así, la geotermia integraría a las comunidades y emprendimientos agropecuarios de las comunidades; daría apoyo a la manufactura, actividades turísticas, ente otras. El impacto social y de equilibrio sostenible sería también enorme, pues las comunidades a obtendrían calefacción y así se mitigaría las heladas. ¿Y cuál es el impacto macroeconómico? Se estima que una inversión de aproximadamente US$ 500 millones dispararía el crecimiento de Arequipa en un incremento de 1,5 puntos porcentuales adicionales cada año, en tanto que Moquegua y Tacna lo experimentarían en más de 5 puntos porcentuales por año. El efecto sobre el empleo y reducción de la informalidad sería también superlativo. Multipliquen esto por 3 cuando esta inversión se consolide y otra vez por tres si se extiende a un área amplia regional. Aquí las oportunidades son inmensas y este es el momento de aprovecharlas.

En inglés se utiliza la expresión quick wins para referirnos a aquellas acciones que pueden realizarse rápidamente y generar alto impacto. El impulso de la inversión en geotermia tiene todos los pergaminos para constituirse de forma inmediata en un impulsor de la inversión privada. Sólo su anuncio de trabajar en esa línea podría ayudar a generar expectativas positivas y, quien sabe, servir de base para impulsar la reactivación que tanto se busca y dar un soporte con verdadera visión de largo plazo. Hay dudas sobre este gobierno; depende de este confirmarlas o desmentirlas con acciones rápidas que sean relevantes.


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