
:quality(75)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elcomercio/RE45VBCXO5D65NJDNMGCDMJWZU.jpg)
Marzo fue el mes del recrudecimiento de la segunda ola por COVID-19 en el país. Si bien en las primeras dos semanas se presentó una esperanzadora desaceleración (e incluso un leve retroceso) de los principales indicadores, desde la quincena se observa un peligroso repunte de los contagios y la mortalidad asociada con el coronavirus, con una tendencia que continúa en ascenso.
El domingo, el ministro de Salud, Oscar Ugarte, reconoció este incremento y señaló que el Perú se encuentra “en la parte más alta de la segunda ola”, la cual estaría asociada con un aumento en la movilidad de las personas. Si bien en los próximos días, Lima Metropolitana y el resto del país acatarán nuevas restricciones debido a la Semana Santa, la expansión confirmada de la variante brasileña (que fue detectada en enero en la ciudad de Manaos) agrega incertidumbre sobre el futuro de la pandemia a nivel local. En la capital, la versión conocida como P.1 ya está presente en 4 de cada 10 nuevos casos y golpea con más fuerza los distritos de las zonas norte y este.
LEE TAMBIÉN: Perú continúa en lo más alto de la segunda ola de la pandemia, según expertos
Mayor transmisión
Las primeras variables en ser afectadas por la presencia de la variante han sido los contagios y la positividad. Solo en la última semana se presentaron las dos jornadas con más casos de COVID-19 de toda la pandemia. La primera fue el 26 de marzo y alcanzó las 11.919 infecciones, mientras que la segunda fue el 24 de marzo, con 11.260. Ambas impulsaron el promedio agregado de este mes, que ahora presenta el mayor número de casos diarios de la segunda ola, incluso por encima de febrero [ver infografía].
El escenario que se observa hoy es solo el pico de una subida (casi vertical) que ha estado vigente durante todo el verano. En el gráfico se aprecia que enero fue el mes de inicio de la segunda ola, cuando los contagios diarios en promedio pasaron de 2 mil hasta 5.600. Dicha tendencia continuó en febrero, pero adquirió mayor velocidad un mes después.
LEE TAMBIÉN: Muertes totales en Lima Este sobrepasan en 40% el pico reportado en la primera ola
La elevada transmisión estuvo precedida de un aumento en la positividad de las pruebas moleculares, aquellas que detectan al virus en su fase activa. Durante el primer trimestre del 2021, dicho indicador se mantuvo por encima del 18%; es decir, casi 2 de cada 10 test aplicados han confirmado la presencia del virus, cifra muy por encima del 5% observado hacia fines de noviembre, en el momento más bajo de la primera ola y antes de las fiestas de fin de año.
Mortalidad al alza
Ambos indicadores tuvieron un claro efecto en el repunte de decesos por esta enfermedad. Los fallecimientos diarios reportados oficialmente por el Minsa pasaron de unos 50 a inicios del 2021 hasta un ‘pico’ de 252 a mediados de febrero, para mostrar un ligero descenso a inicios de marzo. En los últimos días, la mortalidad volvió a aumentar como consecuencia de la fuerte subida de casos; pero el promedio diario de marzo se mantuvo en177 defunciones, cifra menor al registrado en febrero (195).
Sin embargo, el impacto de la segunda ola ha sido mayor que el peor escenario que había previsto el Minsa en noviembre. En un informe publicado el 22 de marzo, este diario confirmó que desde el 12 de enero hasta esa fecha, las muertes por COVID-19 registradas en el Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef) habían superado las 36 mil, cifra mayor a los 19.785 fallecidos que estimaba el ministerio. A nivel descentralizado, esta situación ya se observaba en Lima y otras 17 regiones.
Según información del Centro Nacional de Epidemiología, Control y Prevención de Enfermedades (CDC), en lo que va del 2021, los fallecidos por COVID-19 registrados en el Sinadef ya son más de 49 mil. De este número, el 45% (22.298) corresponde solo a marzo. A diferencia de los casos oficiales, este sistema también toma en cuenta las muertes probables y aquellas que han sido diagnosticadas con síntomas similares a los de la enfermedad.
LEE TAMBIÉN: Sinopharm: entre voluntarios a la deriva e incertidumbre por nuevos lotes
Recursos más escasos
A diferencia de la primera ola, la presencia de la variante brasileña del SARS-Cov-2 coincide con una mayor saturación del sistema hospitalario. El caso más dramático es el de las camas UCI, que hasta el 30 de marzo presentaban una ocupación del 96% y solo quedaban 99 disponibles en todo el país.
La demanda también creció con más velocidad este año y el 12 de enero llegó a alcanzar el valor máximo de la primera ola (1.540 camas). Desde entonces, han pasado 78 días en los que el número de camas ocupadas para pacientes críticos alcanza un nuevo ‘pico’ respecto al 2020. Al 30 de marzo, se vienen usando 756 ventiladores mecánicos más que en el peor momento de la primera ola.
TE PUEDE INTERESAR
- Ejecutivo levanta inmovilización los domingos en Lima Metropolitana
- COVID-19: estos son los laboratorios autorizados para realizar pruebas de detección del virus
- Minsa confirma que sí se aplicarán vacunas de AstraZeneca pese a reportes de supuestos efectos adversos
- Vacunación de adultos mayores: conoce aquí los nuevos puntos para recibir la dosis de Pfizer en Lima y Callao
NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.










