Por Guillermo Ackermann Menacho

Estaba finalizando el mes febrero de este 2022, la guerra entre Rusia y Ucrania acababa de empezar, cuando se me se presentó la oportunidad de conocer las nuevas instalaciones de El Comercio. Salieron al encuentro mío el joven director del diario y un curtido editor. Las consecuencias de la pandemia hacían que esta moderna e imponente redacción estuviera vacía, todos conectados en línea, una ‘nueva normalidad’ le dicen.