"Acéptalo 'La La Land', 'Moonlight' fue más", por Pedro Canelo
"Acéptalo 'La La Land', 'Moonlight' fue más", por Pedro Canelo

es una película que comienza flotando, tan libre como silenciosa, para después alzar un vuelo infinito. Inspiración en cada fotograma, más poesía que cine químicamente puro. La historia de “Chiron”, un niño de 12 años que se va descubriendo mientras huye de los otros, también le pide un abrazo a todos los espectadores y comparte con sutileza su cabizbaja pena máxima. El director Barry Jenkins reta en cada minuto el prejuicio y la sensibilidad en un feroz ejercicio de cinematografía que, por ratos y en medio del más contemplativo silencio, puede parecer un auténtico grito para pedir auxilio.

“Chiron” (o “Pequeño” o “Black”), vive perseguido por miradas y castigado por un huracán de violencia física y psicológica. Solitario y ahogado en una marea de desventuras; se encuentra con “Juan”, un traficante de drogas que lo rescata, lo cuida y hasta le enseña a nadar. Sobre ese correcto contrapunto comienza a caminar firme la narrativa de “Moonlight”. A un ritmo pausado -que a parte del público le puede cansar si busca la acción de una producción de Marvel-, esta cinta presenta y sugiere las miserias de cada uno de sus personajes.

En este día de San Valentín, podemos decir que “Moonlight” también es una honesta historia de amor. Poética y desgarradora. “Chiron”, abrumado de tanta oscuridad, decide emprender el viaje hasta verse iluminado por una luz de Luna total.  La soledad, los estereotipos, la sexualidad y la violencia son presentadas en clave de balada. Tan lento como emotivo. 

Cero dosis de efectismo, en “Moonlight” nada se exagera. La fotografía es impecable y el guion tiene momentos notables a pesar de los monosílabos de “Chiron”. Hay actuaciones muy parejas, sin embargo Mahershala Ali como “Juan” es una apuesta con poco pierde para el Oscar a Mejor Actor de Reparto. El conocido “Remy Danton” de “House of Cards” confirma todas sus condiciones para elevarse al primer orden en la pantalla grande.

Durísimo rival para “La La Land” en la próxima edición de los Oscar.  Quizá sea difícil imaginar que Jenkins supere a Damien Chazelle en la competencia por Mejor Director, sin embargo le encuentro muchas posibilidades a "Moonlight" para esa mención en el cierre de la gala como Mejor Película. Por realización, por reflexión social y por reivindicación, una fórmula que seduce casi siempre a la Academia.

La bendita tristeza que tiene “Moonlight” se consolida hasta con un guiño musical al cine de Wong Kar-wai. Allí toma impulso el vuelo de cierre de esta hermosa película. Chiron, su madre drogadicta, el mejor amigo y cómplice de la infancia, el “tutor” traficante y la novia maternal de este, se necesitan unos a otros para alumbrarse un poco el camino y no verse condenados al extravío. Y ese es el motor que también sostiene esta cinta de dos horas: la lucha de seres perdidos que quieren encontrar la mejor de sus versiones para no quedarse solos.

Quizá a estas alturas la taquilla limeña esté condenando a la rápida desaparición de “Moonlight”. En esa competencia la victoria por demolición de “La La Land” es indiscutible. Solo queda ver los Oscars y confirmar (o descartar) esta opción de revancha. Hay que darle una oportunidad en las salas antes que esta película se despida. "A veces lloro tanto que siento que me convertiré en lágrimas", declama Chiron en la más oportuna epifanía. Ver "Moonlight" con el corazón en la mano también nos puede llevar a esa gran transformación.