Muerte digna, voto indigno y una decisión clave

“Ana padece una enfermedad degenerativa. La base del reclamo legal es poder morir sin estar terminal. Se puede sufrir lo indecible y no morir, es la definición de tortura”.

    Paula Siverino Bavio
    Por

    Doctora en Derecho. Miembro del Comité Internacional de Bioética de Unesco.

    paula.siverino@comercio.com.pe

    En su blog "Ana busca la muerte digna", Estrada cuenta que empezó a tatuarse en 2018 y a elegir cómo intervenían su cuerpo.
    En su blog "Ana busca la muerte digna", Estrada cuenta que empezó a tatuarse en 2018 y a elegir cómo intervenían su cuerpo.

    “Cómo no amar la vida, pese a todo”… Ana cierra los ojos y suspira. “Ana, ¡ven aquí!”. La brisa marina enreda el largo cabello negro que se pega a su mejilla llena de sal; ríe feliz, corre chapoteando a abrazarlo. Pero no logra dar un paso, sus piernas están clavadas en la arena y se hunde velozmente. Una ráfaga de viento arranca su cabellera, llenándole la garganta de arena, quiere gritar, se ahoga, está hundida hasta el cuello, sintiendo el dolor de un millón de agujas en la piel. Ahora es la sal de las lágrimas la que llega a la orilla de su boca. Ana abre los ojos. Y el dolor sigue allí, el cuerpo inerte, las enfermeras, los tubos, la piel palidísima y frágil entre las sábanas.

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