Hay derechistas liberales como hay izquierdistas progresistas (el término que reivindican en lugar del despectivo ‘caviar’) que se apartan de esos extremos, pero ambos son una desarmada minoría. Los ‘progres’, que hicieron de aliados de Castillo en sus primeros meses, fueron expulsados cuando salió Mirtha Vásquez del Gabinete. En el Congreso están arrinconados y confundidos en la bancada Cambio Democrático-JPP. La derecha liberal también está arrinconada en sus bancadas.
Miren el caso de Alejandro Cavero, de Avanza País. Se proclama derechista liberal y cree en el matrimonio igualitario, ya instituido en varios países del continente. Consciente del conservadurismo local, tiene un conciliador proyecto de unión civil (matrimonio entre personas del mismo sexo que no incluye derecho a adopción) para el que ha conseguido el apoyo de varios derechistas, incluyendo a Rafael López Aliaga, líder de Renovación Popular (RP). Sin embargo, en la bancada de RP, hay una línea dura encarnada por militares en retiro y pastores evangélicos que no comulgan ni con el líder del partido. En el Perú, el extremo conservador no es católico; es evangélico y militarista.
¿Hay algún sustrato conservador, social, prehispánico, informal, migrante o de cualquier origen que explique por qué somos más conservadores que muchos vecinos? ¿Lo somos realmente? No tengo la respuesta exacta, pero mi impresión es que las expresiones políticas del conservadurismo y las muestras de este en encuestas sobre despenalización del aborto, tolerancia a los derechos LGBT o apañamientos del acoso machista, además de las impunes apologías de discursos de odio en las redes, están enervadas por una ofensiva local e internacional a la que le interesa confirmar al Perú como una plaza fuerte del conservadurismo frente a los avances liberales en la región.
Nuestra polarización también es ideológica/religiosa. Impregna a todos los comportamientos sociales, incluyendo, trágicamente, al de los hombres machistas que se resisten a que sus parejas tomen decisiones autónomas. Una mujer quemada viva por un macho es un hecho aberrante que puede tener explicaciones psicopáticas y aisladas, pero también tiene una lejana relación con la afirmación del conservadurismo. Cuando baje la polarización, veremos todo esto con más sensatez.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.