La política es el arte de lo posible. Los políticos son, por naturaleza, grandes negociadores que buscan consensos teniendo como objetivo el bien común. Así, a través de la política se regula la vida en sociedad y se gestiona el poder. Sin embargo, como todo en la vida, la búsqueda de consensos y la negociación tienen límites. ¿Qué es aquello que no es negociable y que no puede ser justificado?
Nos enfrentamos diariamente a decisiones que requieren revisar nuestros principios y valores, y cada quien deberá responder por sus decisiones. Sin embargo, un congresista es un representante del pueblo y, por lo tanto, cada decisión que tome en el ejercicio de su representación debe ser tomada en beneficio del bien público, pero, sobre todo, tiene la obligación de rendir cuentas a todos los ciudadanos, no solo a quienes lo llevaron al poder. Porque, una vez encumbrado, representa a todos los peruanos.
José Enrique Jerí Oré es un congresista de la República que pertenece a Somos Perú, partido fundado por el recordado Alberto Andrade. Jerí es investigado por violación sexual, desobediencia judicial, enriquecimiento ilícito y maniobras destinadas a archivar graves denuncias contra él y algunos de sus colegas. Pero, además, Jerí acaba de ser elegido presidente del Congreso por el autodenominado Bloque Democrático que integran, además, las bancadas Fuerza Popular, Perú Libre y Acción Popular.
Uno de los grandes problemas del Perú es que no existe sanción social. Cuando todo es discutible y se le puede justificar, no hay integridad. Uno de los grandes males de nuestro país y que deviene en la falta de confianza interpersonal de los peruanos. No confiamos en las instituciones, en los políticos ni en los empresarios. Pero tampoco confiamos en los vecinos ni en los amigos.
No puede existir una explicación válida que pueda justificar que Jerí haya sido elegido presidente del poder que representa al pueblo como parte de una coalición. Y no solo es una afrenta al Perú que haya siquiera postulado, sino es un insulto que el vocero de Fuerza Popular sostenga que las explicaciones que Jerí les dio sobre la denuncia por supuesta violación sexual ocurrida en diciembre del 2024, cuando ya era congresista, los haya dejado satisfechos.
En el Perú cada día ocurren 34 violaciones sexuales. Solo en los primeros seis meses del año se han denunciado 6.600 casos. Y el Bloque Democrático cree correcto llevar a la presidencia del Congreso a alguien acusado de este delito. ¿Hasta cuándo vamos a minimizar la violencia contra la mujer? ¿Hasta cuándo un investigado por violación sexual puede dar explicaciones que generen satisfacción? ¿Cuáles son los límites éticos no negociables? ¿Cuándo nos atreveremos a sostener que quienes tienen antecedentes de violencia contra la mujer no pueden ocupar cargos públicos? Pero por qué habríamos de hacerlo si callamos cuando el excongresista Fredy Díaz violó a una asesora en el mismo Palacio Legislativo, o cuando se descubrió una red de prostitución que terminó con el asesinato de Andrea Vidal.
Esto no es hacer política, es una vulgar repartija. Con la excusa de la gobernabilidad, hemos destruido lo avanzado en el Perú. Vale la pena recordar que el Bloque Democrático viene presidiendo la Mesa Directiva desde el 2021. Aquí no hay ética ni principios. Aquí no está el Perú por delante. Lo que hay son los intereses de cada grupo político. Y lo cierto es que el Congreso es el reflejo de lo que es el Perú, y quienes callan frente a lo que ocurre son, simple y sencillamente, cómplices.
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