El traslado de los feriados –primero a los viernes, luego a los lunes– es, en el mejor de los casos, una salida honrosa para el Gobierno, al ver que la idea original de eliminar unos cuantos iba a enfrentar resistencia. Pero lamentablemente se enreda pretendiendo justificar el traslado como una manera de minimizar la pérdida de productividad que todo feriado ocasiona y de impulsar la actividad económica incentivando el turismo. La verdad es que ni siquiera vale la pena discutirlo. Mucho ruido y pocas nueces.
El traslado de los feriados –primero a los viernes, luego a los lunes– es, en el mejor de los casos, una salida honrosa para el Gobierno, al ver que la idea original de eliminar unos cuantos iba a enfrentar resistencia. Pero lamentablemente se enreda pretendiendo justificar el traslado como una manera de minimizar la pérdida de productividad que todo feriado ocasiona y de impulsar la actividad económica incentivando el turismo. La verdad es que ni siquiera vale la pena discutirlo. Mucho ruido y pocas nueces.
¿De cuántos traslados estamos hablando? Este año tenemos 16 feriados. Seis son inamovibles: Navidad y Año Nuevo, dos de Semana Santa y dos de Fiestas Patrias. De los 10 restantes, estadísticamente, dos o tres caerán sábado o domingo en un año cualquiera; uno o dos más caerán el día elegido. Nos quedan cinco o seis, pero no todos se van a poder mover. ¿Día de San Pedro y San Pablo? Quizás. ¿Santa Rosa de Lima y la Inmaculada Concepción? Difícil. ¿Combate de Angamos? Difícil también. ¿Día del Trabajo? Imposible.
¿Se minimiza realmente la pérdida de productividad moviendo feriados? El ministro Elmer Cuba se ha referido a estudios que demuestran que la productividad de los trabajadores decae los viernes. No ha dicho por qué, pero uno pensaría que es por el cansancio que se va acumulando en la semana. Eso justificaría trasladar los feriados a los viernes, pero no a los lunes. Con la misma lógica, los lunes deberían ser los días más productivos. O, quién sabe, tampoco son tan productivos porque los trabajadores recién están desperezándose después del fin de semana. Pero si trasladamos los feriados a los lunes, ¿qué pasará con la productividad de los martes, tras un fin de semana largo fuera de casa?
¿Aumentará realmente la actividad económica? No necesariamente. La gente gastará más en pasajes y alojamiento, pero dejará de gastar en el mall y en el cine. Puede ser que aumente el turismo, pero a costa de otras actividades económicas. La producción total del país no va a aumentar, y no va a aumentar por una razón muy sencilla: hay menos gente produciendo ese día. Eso no quiere decir que un feriado sea, en sí mismo, malo o bueno, porque generalmente estamos dispuestos a sacrificar un poco de ingresos para conmemorar alguna fecha que nos parece importante.
Y esto nos trae al último punto. Si la fecha es realmente importante, no tiene sentido celebrar otro día. Dicho de otra manera, si podemos mover un feriado de un día para otro, mejor lo removemos del calendario.