El que mucho teme, por Andrés Calderón

“Los tuits de Pedro Castillo y su escueto mensaje a la Nación muestran a un presidente asustado que apuesta por la victimización como recurso, pero que más parece manotazo de ahogado”.

    Andrés Calderón
    Por

    Profesor universitario. Analista político

    Resumen

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    "Si las acusaciones que ahora pesan en su contra gozan de mayor credibilidad que la “palabra de maestro”, Castillo no necesita buscar fantasmas para atribuirles responsabilidad; solo debe mirarse al espejo". (Foto: Jorge.cerdan / @photo.gec)
    "Si las acusaciones que ahora pesan en su contra gozan de mayor credibilidad que la “palabra de maestro”, Castillo no necesita buscar fantasmas para atribuirles responsabilidad; solo debe mirarse al espejo". (Foto: Jorge.cerdan / @photo.gec)

    Atacar al mensajero debe ser el recurso más manido del político que se siente acorralado. Luego de rechazar las acusaciones en su contra, sin dar más explicaciones que la sola negativa, el político que se queda sin defensas suele ubicarse en el papel de víctima, y disfraza como victimario o bien a “la oposición golpista”, a “los fiscales complotadores” o a “la prensa concentrada”. El presidente Pedro Castillo ha querido compensar la escasez de argumentos con la multiplicación de verdugos, porque acusa a los tres: a la “ultraderecha”, a la “prensa monopólica” y al Ministerio Público de conspirar contra él.

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