Hace unos días señalábamos la importancia de relanzar la reforma del Servicio Civil, la más significativa de las últimas décadas, reforma que no se limita a procedimientos administrativos, sino que coloca en el centro a las personas, aquellas que hacen posible que las políticas públicas se concreten y que el Estado pueda responder de manera efectiva a las demandas ciudadanas.
Hoy, la coyuntura abre una oportunidad clave para retomar el impulso de esta reforma y fortalecer su implementación en favor de una administración pública moderna y eficiente. No se trata de un tema accesorio, hablamos de la capacidad del Estado para servir mejor a la ciudadanía.
En los últimos dos años, hemos trabajado arduamente en dar un nuevo rostro a la Autoridad Nacional del Servicio Civil (Servir), un rostro que la identifique como una entidad proactiva y aliada de las instituciones públicas, capaz de acompañarlas en el ordenamiento de su gestión interna y en la construcción de organizaciones más efectivas con miras al ciudadano. Pero también –y, sobre todo– como una entidad que acompaña y fortalece las capacidades de los servidores públicos, reconociendo sus derechos y valorando sus méritos. En otras palabras, una Autoridad Nacional presente en todo el sentido de la palabra.
Los resultados empiezan a ser tangibles: presencia en las 25 regiones del país, el diálogo constante con oficinas de recursos humanos, organizaciones sindicales y servidores individuales, así como la institucionalización de estrategias como Enlace Servir, Perfiles Pro, Mi Muni me Capacita, Liga del Rendimiento, Aulas Regionales, Diálogo Social para Servir y el Observatorio del Servicio Civil son prueba de un nuevo enfoque que busca impulsar la reforma.
El nuevo rostro de Servir también ha renovado la confianza interna. Mujeres y hombres comprometidos, profundamente convencidos de lo que hacen, sostienen con rigor técnico y entusiasmo esta tarea, siendo la mejor evidencia de que la reforma del servicio civil no es un ideal abstracto, sino una construcción diaria que requiere convicción, trabajo y visión de futuro.
Relanzar la reforma es, entonces, más que una necesidad, es una responsabilidad histórica. Porque un Estado que gestiona bien a sus personas es un Estado que responde mejor a su ciudadanía. Y esa es, finalmente, la esencia del servicio civil.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.