Juana la Loca, por Javier Díaz-Albertini

“En nuestro mundo político lo más común es que la ‘locura’ se utilice bajo un tercer pretexto: excusar arrebatos y despropósitos”.

    Javier Díaz-Albertini
    Por

    es Ph. D. en Sociología

    Resumen

    Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

    "Cuando se trata del poder, la locura muchas veces es un pretexto" (Ilustración: Giovanni Tazza)
    "Cuando se trata del poder, la locura muchas veces es un pretexto" (Ilustración: Giovanni Tazza)

    Recuerdo que hace años –cuando buscábamos casa para comprar– estacioné el auto en un parqueo público cerca de la propiedad que nos mostraría una corredora. Raudo llegó un vigilante para decirme que no podía dejar mi carro porque el dueño de la casa de enfrente tenía reservado el sitio. Yo le respondí que era público y que no iba a moverme. No había terminado de hablar, cuando la corredora se acercó y me pidió que por favor lo moviera porque el señor rayaba los autos estacionados en “su lugar”. Ella quería evitar un escándalo porque interfería con su trabajo. “Es un loco de miércoles”, sentenció. Bueno, para no crear mayores problemas, moví el carro mientras pensaba: ¡Qué buena treta la que ha armado el prepotente! Así es, cuando se trata del poder, la locura muchas veces es un pretexto. A veces para despojar, otras para empoderar y otras más para tener patente de corso para hacer barbaridades o lanzar disparates. Un ejemplo de su uso para el despojo fue el caso de Juana I (la Loca), heredera de los reyes católicos (reinos de Aragón, Castilla y León). Pasó casi 50 años encerrada –a veces sin derecho a visitas– gracias a las ambiciones políticas de su padre, esposo e hijo. Exagerando sus trastornos, fue acusada de demencia y aprovecharon para despojarla del poder que legítimamente le correspondía. Los historiadores no se han puesto de acuerdo sobre qué dificultades psicológicas tenía y cuánto afectaba su capacidad de gobernar, pero lo que no dudan es que no ameritaba el aislamiento que sufrió en manos de los hombres inescrupulosos que la rodeaban.