Empezó el quinto año de la guerra en Ucrania, sin ninguna solución cercana, con cientos de miles de muertos en ambos lados y donde está en juego el lugar que le toca a Rusia y a Europa en el mundo.
Vladimir Putin había planteado algo rápido: invadir Kiev, sacar a Zelenski del gobierno y poner un régimen títere acorde a sus intereses. No lo logró y, por ahora, nada hace vaticinar que la guerra terminará pronto. Donald Trump pensó que lo resolvería, pero hasta ahora sigue siendo un gran atolladero al que no quiere invertirle más tiempo. El estadounidense no ha podido convencer al presidente ruso ni tampoco al ucraniano, que ha demostrado tener más tenacidad de lo que muchos esperaban.
Lo que no se esperaba tampoco es que a los rusos –supuestamente una potencia militar– les iba a costar tanto imponerse. Aunque ellos señalan que no solo pelean contra Ucrania, sino contra todas las fuerzas de la OTAN, el curso del tiempo ha mostrado que la ayuda de los aliados ha ido llegando a cuentagotas, que el dinero de Estados Unidos se ha reducido al mínimo y que la resistencia ucraniana es la que ha hecho la diferencia en estos cuatro años. La gran pregunta es hasta cuándo podrá alargarse el aguante.
Ucrania está teniendo problemas de reclutamiento y hay un 20% de deserción, mientras los que están en el frente están cansados, pues no hay renovación de tropas. A esto se suma el estrés crónico de una población que no sabe cuál será su destino o si se verán forzados a ceder más territorio, en medio de un hartazgo ante su clase política que se ha visto inundada de denuncias de corrupción. Zelenski, no obstante, aún mantiene la confianza del 59% de los ucranianos. Por eso no pretende ceder ante la propuesta de Washington para firmar la paz, que sería básicamente capitular ante Moscú.
Hasta el momento, las rondas de negociaciones no han dado resultados. El Kremlin quiere que Ucrania le ceda el 22% de la provincia de Donetsk (en la región del Donbás, al este) que aún controla, lo que para Kiev es inaceptable, y es donde los enfrentamientos vienen empantanados desde hace meses. Zelenski ha dicho que no entregará esa zona donde aún viven 200.000 de sus ciudadanos y, sobre todo, porque ahí reposa buena parte de su defensa.
Rusia ya ocupa el 20% del territorio ucraniano, pero en el último año solo ha obtenido el 0,8%, y entre el 2024 y 2025 la cifra fue de 1%, según el Instituto para el Estudio de la Guerra. A ese ritmo, Putin sabe que no conseguirá pronto lo que tanto aspira. La diferencia es que tiene el tiempo a su favor.
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