LoteriasLa educación que necesitamos
“La educación cívica está en crisis no solo en el Perú, sino en muchísimas democracias”.

Fundador de Comité y cofundador de Recambio

Director ejecutivo de VIVA Vive Valores

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Abraham Lincoln dijo alguna vez que “la filosofía del aula de clases en una generación es la filosofía del gobierno en la siguiente”. Lo que quería dar a entender es que, si nos preocupamos por la calidad de quienes nos gobiernan, no está de más preguntarse cómo se están formando nuestros ciudadanos en la escuela.
Cuando pensamos en los defectos que encontramos en la clase dirigente del país, muchas veces asumimos que esta no es un reflejo fiel de la sociedad, que los políticos “no nos representan”. Y es verdad que la política peruana saca lo peor de no pocos compatriotas, pero no deja de ser cierto que muchos antivalores que apreciamos en ese ámbito están muy presentes también en la manera como nos comportamos los ciudadanos en general. Por ejemplo, la viveza criolla.
¿Es responsabilidad de las escuelas formar mejores ciudadanos? Por supuesto que sí, y lo afirma textualmente el currículo nacional cuando señala en el perfil de egreso de la educación básica que “el estudiante propicia la vida en democracia a partir del reconocimiento de sus derechos y deberes [...] Reflexiona críticamente sobre el rol que cumple cada persona en la sociedad [...] interactúa de manera ética, empática, asertiva y tolerante [...] y participa de manera informada con libertad y autonomía para la construcción de una sociedad justa, democrática y equitativa”. Si todo esto se cumpliera a cabalidad, estaríamos viviendo un presente muy distinto al que vemos. Hay una autocrítica muy severa que debemos hacer como sociedad por haber permitido que pierda gravitación o efectividad lo que conocemos de manera amplia como “educación cívica”. Pero debe uno advertir, a la vez, que la educación cívica está en crisis no solo en el Perú, sino en muchísimas democracias, y la explicación está en que estamos enfrentando problemas muy complejos como la creciente polarización y la difusión de información falsa.
¿Qué hacemos entonces? Cuando menos, empezar por adaptar a este nuevo escenario un curso que ya existe en la currículo nacional, el de Desarrollo Personal, Ciudadanía y Cívica (DPCC), como punta de lanza de un proceso más profundo que debe llevarnos a repensar lo que, como país, necesitamos que nos asegure la educación cívica.
En esa línea, VIVA Vive Valores ha venido trabajando, con el apoyo de Comité, una propuesta para revalorar y repotenciar el curso de DPCC. Este proyecto, que se llama Nación en Acción, ha permitido ya el desarrollo de una guía impresa y de una guía virtual con conocimientos y ejercicios prácticos que coadyuven a la mejor enseñanza de esta materia. Nación en Acción ha logrado a la fecha capacitar a docentes de 208 escuelas que suman más de 23.000 estudiantes en Arequipa, Cajamarca y Lima, a las cuales ahora se acompañará en el desarrollo de proyectos ciudadanos por parte de los estudiantes que son esenciales para que la formación cívica trascienda al aula. Resulta relevante que, al ser encuestados los docentes sobre dónde sienten que necesitan mayor preparación para cumplir los objetivos de la educación cívica, los temas que más aparecen son cómo deliberar y alcanzar consensos, cómo desarrollar pensamiento crítico, y cómo identificar fuentes confiables de información.
No es posible imaginar una democracia funcional si, como intuía Lincoln, no trabajamos seriamente estos y otros temas desde la escuela. Si no logramos que el estudiante se pregunte qué significa ser peruano, cómo debe actuar aun cuando nadie lo esté viendo y cuál puede ser su contribución personal a la aspiración colectiva de tener un mejor país. Luchemos para que entre los estudiantes que formamos hoy estén los gobernantes de los que nos podamos sentir orgullosos mañana.






