No habemus presidente, por Patricia del Río

“Una de las inacciones más evidentes es su incapacidad para deshacerse de quienes no le suman nada y que lo tratan como si fuera un peoncito”.

    Patricia del Río
    Por

    Periodista

    "Los rumores señalan que el presidente Pedro Castillo, a su regreso de la ONU, hará cambios importantes en el Gabinete que lo posicionarán dentro de su propio gobierno. No necesita nada para hacerlo, más que voluntad". (Ilustración: Giovanni Tazza)
    "Los rumores señalan que el presidente Pedro Castillo, a su regreso de la ONU, hará cambios importantes en el Gabinete que lo posicionarán dentro de su propio gobierno. No necesita nada para hacerlo, más que voluntad". (Ilustración: Giovanni Tazza)

    Solemos asumir que todos los hombres y mujeres aspiran a tener poder. Que viven soñando con dominar la vida de otros, ser influyentes, ser protagonistas con nombre propio de la historia. Sin embargo, la biografía del ser humano en el planeta está llena de ejemplos que contradicen esta premisa: J. D. Sallinger, el autor de la magnífica obra “El guardián entre el centeno” detestaba la exposición pública. Fue capaz de renunciar a la escritura, con tal de no enfrentar el mundo: “Hay una paz maravillosa en no publicar. Es pacífico. Tranquilo. Esta publicación es una invasión horrible de mi privacidad”, declaró en una de sus pocas entrevistas.