A siete días de las elecciones del 2021, la segunda vuelta parecía que se daría entre Lescano, De Soto o Mendoza (Ipsos). Sin embargo, ninguno pasó al balotaje. Y es que en el Perú, el rechazo hacia la clase política hace que actualmente solo el 27% tenga definido su voto y el 29% declare que lo definirá la última semana o el mismo día (Datum). Dicho esto, resulta engañoso creer que la segunda vuelta será entre López Aliaga y Fujimori, ambos de derechas, solo porque van arriba en las encuestas.
Desde este espacio, antes hemos descrito la importancia que tiene el llamado “voto del sur” (ver “El discurso del olvido”) en quién pasa a segunda vuelta y quién llega a ser presidente, y ese es un voto mayoritariamente de izquierda que aún no encuentra su candidato. Si nos fijamos en el antivoto, quienes tienen más espacio para crecer en la izquierda son Sánchez de Juntos por el Perú y Atencio de Venceremos, de los cuales lleva ventaja Roberto Sánchez, que ya aparece con un 2% (Ipsos).Este candidato tiene varias características que podrían llevarlo a capturar las preferencias “castillistas” del electorado. Y es que Pedro Castillo sigue teniendo un apoyo considerable de la población. Por ejemplo, el 15% definitivamente votaría por Castillo para el Senado, y el 22% podría votar por él (Ipsos), lo cual da cuenta de que apostar por reivindicar a Castillo no es descabellado.
Fíjense, Roberto Sánchez ha incorporado en sus listas al Senado y diputados a diversos parientes de Castillo. Irma Castillo, hermana del expresidente, postula a diputados, y su hermano José Mercedes Castillo a senadores. Además, Yenifer Paredes, cuñada de Castillo, postula como diputada y Cledin Vásquez, sobrino del expresidente, apunta también a ser diputado por Juntos por el Perú. Luego, si revisamos su reciente mitin en Chota, vemos que su propuesta busca convertir al castillismo en un proyecto político estructurado y permanente que represente al pueblo. El personaje se presenta con sombrero y pancartas fotografiado junto a Pedro Castillo, a quien ofrece indultar por ser víctima de un “secuestro absurdo, injusto e inhumano”; desarrolla la narrativa de la persecución política hacia un Castillo despreciado por ser del pueblo; y presenta su candidatura como una continuidad del proyecto castillista frustrado por un “pacto mafioso” entre el Congreso (incluyendo a la izquierda “traidora” de Perú Libre”) y las élites económicas, que no los habría dejado gobernar.
Ofrece convocar una asamblea constituyente del pueblo para reemplazar la Constitución de 1993; revisar concesiones mineras, gasíferas y petroleras –incluido el contrato de Camisea– porque por “soberanía” le pertenecen al pueblo; utilizar las reservas internacionales que, agrega, solo sirven para los grandes empresarios (ver “Las reservas no son dinero ocioso”) para financiar salud, educación y pagar la “deuda social” de los maestros, quienes como mínimo pasarían a ganar una UIT (de paso ofrece echar a Julio Velarde del BCR); impulsar una “revolución agraria” con condonación de deudas y banca de fomento de cara a una agricultura dirigida ante todo al consumo local; y establecer ingreso libre a la universidad.
¿Será este el candidato que capturará el voto del sur para pasar a segunda vuelta? López Chau tiene su principal apoyo en quienes tienen educación superior y se identifican con posiciones de centroizquierda, en cambio Sánchez tiene más apoyo de quienes tienen solo educación básica y se identifican plenamente con la izquierda (IEP).Si la campaña gira en torno a seguridad y creación de empleo, la propuesta de Sánchez puede generar temor en sectores urbanos y clases medias. Pero si el eje vuelve a ser “pueblo versus élites limeñas”, el mensaje puede calar. Lo sabremos en las próximas semanas.
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