De partidos a vehículos electorales

“Hoy los partidos nacionales y los movimientos regionales son, sobre todo, vehículos electorales, de los que, luego de la estación electoral, todos se bajan y, a la siguiente, varios se suben a otros”.

    Fernando Tuesta Soldevilla
    Por

    Profesor de Ciencia Política en la PUCP

    (Ilustración: Giovanni Tazza / El Comercio)
    (Ilustración: Giovanni Tazza / El Comercio)

    No debe causar sorpresa lo ocurrido en las elecciones regionales y municipales con relación a los partidos políticos. Esta situación tiene raíces en el siglo pasado. El sistema de partidos configurado a finales del gobierno militar, compuesto por el PPC, AP, el Apra e Izquierda Unida, fue amplio ideológicamente y plural. Eran partidos organizados nacionalmente con vínculos en la sociedad. Sumados, los cuatro partidos alcanzaban el 90% de los escaños en el Parlamento, la casi totalidad de los ministros en los diversos gabinetes eran dirigentes y/o profesionales miembros de los partidos de gobierno y representaban a la sociedad. En las elecciones municipales de 1980, por ejemplo, los partidos ganaron en 140 de los 154 municipios provinciales; en 1983, conquistaron 146 de 159; y en las de 1986, lograron obtener 172 de 180, gobernando arriba del 90% de los municipios.

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