“La debilidad presidencial (II)”, por Omar Awapara

“Más que un gobierno fuerte, que va a enfrentar su segunda moción de vacancia en menos de un año, se trata de un gobierno al que la oposición le ha permitido ir más lejos de lo que debería”.

    Omar Awapara
    Por

    Secretario general de la Asociación Civil Transparencia

    "El gobierno de Castillo va por su cuarto Gabinete en menos de ocho meses, y ha visto caer a un número importante de ministros y funcionarios públicos gracias, sobre todo, a la presión de la opinión pública y los medios de comunicación". (Foto: Congreso)
    "El gobierno de Castillo va por su cuarto Gabinete en menos de ocho meses, y ha visto caer a un número importante de ministros y funcionarios públicos gracias, sobre todo, a la presión de la opinión pública y los medios de comunicación". (Foto: Congreso)
    / Cesar Fajardo

    En su columna del sábado pasado, Gonzalo Zegarra retomó el debate sobre la presunta fortaleza del gobierno de Pedro Castillo y volvió a cuestionar la idea de que se trata, en realidad, de un gobierno políticamente débil. Creo que lo primero que habría que hacer es establecer qué diferencia a un gobierno débil de uno fuerte y, con eso presente, ver de qué lado está más cerca el gobierno actual. Como ya adelanté en una columna anterior, sigo pensando que se trata de un gobierno débil (pero no inocuo), y que en gran medida las consecuencias negativas que vivimos son también responsabilidad de un pobre control político por parte de una oposición carente de liderazgo y estrategia.

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