El Congreso que culmina su mandato deja un legado que trasciende las encuestas. En uno de los períodos más complejos de la vida republicana, el Parlamento asumió la responsabilidad de preservar el orden constitucional, defender la institucionalidad y garantizar la continuidad democrática frente a reiterados intentos de desestabilización. Ello no significa desconocer que hubo errores, decisiones discutibles y una ciudadanía que muchas veces sintió distancia frente a sus representantes. Sin embargo, las instituciones deben evaluarse también por su capacidad para cumplir su deber en los momentos más difíciles.
Durante estos cinco años, el Perú enfrentó una crisis sanitaria, incertidumbre económica, profunda confrontación política y un golpe de Estado que puso a prueba la fortaleza de nuestras instituciones. En ese contexto, el Congreso actuó para preservar el equilibrio de poderes y asegurar la continuidad del Estado.
Desde la presidencia del Congreso impulsamos la recuperación de la agenda legislativa, fortalecimos el funcionamiento institucional y promovimos acuerdos para la elección de los seis magistrados del TC y a tres directores del BCR, además de la ratificación de Julio Velarde. Asimismo, se aprobaron normas orientadas a la recuperación económica, la protección del empleo, el respaldo a las micro y pequeñas empresas, y el apoyo a las familias afectadas por la pandemia.
El momento decisivo llegó el 7 de diciembre del 2022, cuando se decidió quebrar el orden constitucional. Frente a ese anuncio, el Congreso actuó conforme a la Constitución y contribuyó a evitar una ruptura democrática de consecuencias imprevisibles para el país.
Desde la Comisión de Relaciones Exteriores, defendimos ante la comunidad internacional la legitimidad del proceso constitucional peruano y reafirmamos el respeto a nuestra soberanía y a las instituciones democráticas.
Naturalmente, no todo fue suficiente. Persisten desafíos como la inseguridad, la informalidad y la desconfianza ciudadana. También hubo errores que deben reconocerse. Pero reducir este quinquenio únicamente a sus deficiencias sería una lectura incompleta.
El principal legado de este Congreso fue haber contribuido a preservar la democracia en uno de los momentos más difíciles de nuestra historia reciente. Ahora corresponde al siguiente Parlamento continuar las reformas que el país necesita para fortalecer el Estado, mejorar la representación política y recuperar la confianza. La democracia no se sostiene únicamente con discursos, sino con instituciones que cumplen su deber y anteponen siempre los intereses del Perú.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.