No me digan que es muy tarde ya

“A estas alturas del partido, Castillo ya no es el rondero enigmático que merecía una oportunidad, al que cobijó casi toda la izquierda”.

    José Carlos Requena
    Por

    Analista político y socio de la consultora Público

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    La renovación del Gabinete del viernes 5 y el mensaje a la nación del martes 9 tienen una continuidad en la conducta del presidente Pedro Castillo: la aspiración a aferrarse al cargo, apertrechado en la victimización y un falso llamado a la unidad. En efecto, la hiperactividad tuitera del mandatario y su reciente alocución han querido enfatizar este mensaje doble, que parece muy lejano a la realidad en la que se mueve su mandato, aquejado por crecientes denuncias de corrupción y reacciones que solo hacen crecer las dudas.

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