Detrás de lo que dijo Krugman, por Rolando Arellano C.
Detrás de lo que dijo Krugman, por Rolando Arellano C.

La discusión sobre el modelo de desarrollo peruano parece centrarse en lo que dicen o no dicen algunos expertos internacionales. Escuchar sus recetas es bueno, pero mejor es entender lo que está detrás de su discurso. Veamos.

Hoy se ha avivado la discusión sobre el camino de desarrollo que debe seguir el país. Así, si antes se discutía sobre si era mejor fortalecer las exportaciones o cerrar fronteras, hoy la discusión se centra en si debemos seguir exportando materias primas o si debemos exportar productos con mayor valor agregado. Lo interesante es que, más allá de argumentos diversos, muchas de las posiciones se sustentan en lo que resultó conveniente para países más avanzados, según lo afirman expertos reconocidos. Así, “no llegaremos lejos sin industrializarnos” fue una “verdad” porque la dijo el famoso consultor Michael Porter; y hoy estamos seguros de que “podemos ser exitosos exportando materias primas” debido a que lo afirma el Nobel de Economía

Siendo bueno escuchar a los grandes expertos para aprovechar sus conocimientos, ello no implica tomar sus opiniones como verdades absolutas. Recordemos que cuando hace 20 años se les preguntaba a científicos renombrados sobre el futuro de , decían que ese país estaba condenado a la pobreza. “Tiene mucha población, una orientación política incorrecta” y otros argumentos sustentaban sus respuestas. Y lo mismo pasaba en los años 50, cuando opinaban sobre el futuro de diciendo que no podría crecer porque “su moral estaba destruida por la guerra, no tiene investigación científica” y varios etcéteras. 

Sin embargo, ambos países sorprendieron al sacar a relucir fuerzas propias, diferentes a las que pensaban los analistas. Japón, por ejemplo, tomó la vergüenza de la derrota como motivación para su crecimiento. Así, para “recobrar la dignidad del imperio”, los japoneses trabajaron incansablemente hasta quitarle a su vencedor su mayor símbolo de poder, la primacía en la industria automovilística. Y mientras los grandes especialistas señalaban que la mano de obra barata era una carga y no un elemento competitivo, los chinos aprovecharon justamente que tenían cientos de millones de personas dispuestas a trabajar por muy poco, para construir la economía que hoy vemos. 

La historia mostró entonces que los especialistas estaban muy equivocados en sus predicciones. No tanto porque sus teorías fueran malas (ya habían sido exitosas antes), sino porque la realidad a la que se aplicaban era distinta a la que ellos conocían. 

Entonces, ¿deberíamos esperar que expertos de fuera nos digan hacia dónde debería orientarse el desarrollo del Perú o de ? Creemos que no. Reforzar la exportación de minerales, la industrialización, la producción agrícola o la creación de un mercado interno autosuficiente, entre otras opciones, debe ser una decisión basada en una reflexión interna. Reflexión en la que sin duda serán bienvenidos los aportes de expertos externos, siempre que sus ideas pasen por el filtro crítico de nuestra realidad. 

Lo que sí creemos que debe seguirse a pie juntillas es el consejo que Krugman y los grandes especialistas en desarrollo dan en todos sus discursos: que la base del crecimiento es la innovación. Es decir, la creación de un camino propio, sin imitar o seguir lo que hacen o dicen otros.