Hoy en día, en el Perú hablar sobre sexualidad es algo que todavía no se ha normalizado. En muchas casas, escuelas e incluso en lugares públicos, la palabra “sexualidad” se asocia con algo inmoral, llena de tabúes, pero que en realidad es natural del ser humano y debería abordarse con responsabilidad y apertura. Si analizar la sexualidad genera incomodidad, callarla provoca daño.
Según el Ministerio de Salud, (2024), “12,6 de cada 100 adolescentes peruanas están embarazadas o ya son madres”, lo que confirma que el embarazo adolescente es un problema grave. Muchos de los jóvenes crecen sin recibir información clara y confiable sobre su cuerpo, sus emociones y sus derechos como personas, lo que los deja expuestos a problemas que, con diálogo y orientación, se pueden prevenir.
A pesar de que ya hay avances sociales y tecnológicos, aún seguimos viviendo en un país donde predomina el miedo a poder tocar estos temas. Algunos padres creen que hablar sobre ello con sus hijos los “incita” a experimentar, cuando en realidad los están educando y protegiendo a una muy temprana edad. Hablar no es incitar, es prevenir.
Si queremos un país más informado con jóvenes capaces de entender, decidir y pensar con libertad, debemos involucrarnos desde nuestros roles como estudiantes, docentes y padres.
Hoy más que nunca debemos abrir el diálogo y permitir que estos temas puedan tocarse sin miedo en nuestras casas, escuelas y espacios públicos. Entonces, ¿el Perú está listo para hablar sobre sexualidad? Quizá todavía no, pero aún estamos a tiempo de prevenir grandes problemas. Porque el silencio ya no es una opción.
Tal vez no todos estén listos, pero alguien tiene que empezar a hablar. Y ese alguien podemos ser nosotros. Actuemos ahora.
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