César Acuña, el Kennedy del norte, por Enrique Pasquel
César Acuña, el Kennedy del norte, por Enrique Pasquel
Enrique Pasquel

Los Kennedy del norte. Así llama a los hermanos Acuña el libro biográfico sobre de autoría de la casa de estudios de propiedad de este último. Desconozco si en La Libertad efectivamente se compara a la familia de este candidato con la denominada “familia real norteamericana”. No obstante, por lo menos en el resto del país, el líder de este clan resulta una personalidad algo lejana y es difícil hacerse una idea de qué podría significar políticamente que llegue a Palacio. Pero tratemos de darnos una idea.

En la prensa, la figura de Acuña no es la más halagadora. Se le recuerda por tener en su despacho de gobernador un sillón con su rostro tallado, por regalar panetones con su foto cuando fue alcalde y por amenazar con que si en Pataz se elegía una autoridad que no fuera de su partido, él no le entregaría recursos. Por supuesto, también se encuentran frescas las imágenes del video en el cual promete "plata como cancha" a sus correligionarios si llega a la presidencia. Su ex esposa, además, lo acusó de empujarla por las escaleras. Y, para sazonar más su historia, fue investigado por el presunto delito de inducción al voto y enfrenta a una subcomisión del Congreso que fiscaliza su pasada gestión.

Ahora hablemos de su ideología. Sus posiciones en temas sociales se han venido revelando últimamente. Ayer, por ejemplo, este señor que suele referirse a sí mismo en tercera persona dejó claro en redes sociales que se encuentra en contra del aborto y que no apoya la unión civil, colocándose en el lado conservador de la política. Y en una entrevista publicada por este Diario, dejó entrever que si se cambia la Constitución y lo quiere el pueblo, los militares podrían patrullar las calles. Pero no ha tomado, en buena cuenta, una posición de principio sobre este tema.

En temas económicos, por otro lado, las posturas de su agrupación son aun menos claras (lo que no sorprende teniendo en cuenta que ha participado en política tomado tanto del brazo de Izquierda Unida como del de PPK). Acuña hace menciones tan ambiguas como que busca “justicia con inversión”, que “su ideología se inspira en el Perú” y que persigue “empleo socialmente eficiente”. Intentando despejar mis dudas sobre sus ideas económicas, le pregunté a quienes elaboran su plan de gobierno si están a favor de subir el sueldo mínimo. Me dijeron que “la mejora del sueldo mínimo supondría un aumento del consumo y una estimulación de la economía”. Asimismo, cuando les pregunté sobre si se deberían flexibilizar las reglas del despido, me contestaron que “facilitar el despido no es tener un compromiso social ni es lo que necesita la economía peruana”. Y, frente a la pregunta de si debíamos bajar aranceles, me señalaron que “deben mantenerse aranceles adecuados y competitivos”, lo cual muestra que en algún nivel de barrera arancelaria creen. Ahora, paralelamente, señalaron que la empresa privada es el motor del crecimiento y que hay que aumentar el comercio exterior y las inversiones extranjeras. En suma, un poco de chicha y algo de limonada.

César Acuña no abunda en ideas aterrizadas, lo cual no ha sido óbice para que afirme con seguridad: “Dios me ha llevado a donde él quiere, estoy seguro de que me va a llevar a Palacio”. No obstante, cuando la campaña queme, tendrá que abandonar su ahora conveniente ausencia de propuestas concretas. Salvo, por supuesto, que baste con ser el favorito de Dios para ganar la elección.

MÁS EN POLÍTICA...