Una versión oscura, visceral y desmitificada del legendario forajido llega a las salas de cine del Perú este jueves 20 de agosto bajo la distribución de Imagem Films. En esta propuesta, el icónico héroe medieval abandona la versión idealizada del salvador para mostrar las secuelas físicas y emocionales de una vida definida por el conflicto.
Una versión oscura, visceral y desmitificada del legendario forajido llega a las salas de cine del Perú este jueves 20 de agosto bajo la distribución de Imagem Films. En esta propuesta, el icónico héroe medieval abandona la versión idealizada del salvador para mostrar las secuelas físicas y emocionales de una vida definida por el conflicto.
Hugh Jackman encarna a un Robin Hood envejecido y despojado de sus glórias pasadas. Tras la dispersión de los Hombres Alegres, el protagonista vaga atormentado por las consecuencias de sus actos violentos, sus asesinatos y los engaños cometidos a lo largo de los años.
El actor australiano logra una interpretación de alta exigencia física e introspectiva. El propio Jackman ha comparado la oscuridad y vulnerabilidad de este papel con el tono dramático explorado en Logan, ofreciendo una versión feroz pero profundamente quebrantada.
La trama arranca cuando Juan el Pequeño (Bill Skarsgård) reaparece para arrastrar a Robin a un último enfrentamiento. Tras quedar gravemente herido en combate, el forajido es trasladado a un remoto priorato bajo la custodia de la Hermana Brígida (Jodie Comer), un entorno donde el protagonista experimentará por primera vez la compasión y la posibilidad de redimirse.
El reparto principal se complementa con actuaciones clave:
- Noah Jupe: Interpreta a Arturo, un joven sobreviviente que busca saldar una sangrienta deuda del pasado.
- Murray Bartlett y Faith Delaney: Completan el elenco secundario en roles fundamentales para el desarrollo del drama.
Escrita y dirigida por Michael Sarnoski —reconocido por su trabajo en Pig y A Quiet Place: Day One—, la cinta combina la crudeza de la acción medieval con un estudio profundo sobre el peso de la culpa y el paso del tiempo.
Filmada en locaciones reales de Irlanda del Norte, la producción destaca por sus paisajes imponentes, batallas brutales y una cuidada ambientación del siglo XIII que promete sumergir al espectador en un relato épico sobre el precio real de la violencia.