Después de una jornada diurna cargada de actividades, la noche suele marcar el momento natural de descanso y recuperación. Sin embargo, existe la costumbre en muchas personas de incorporar una breve siesta tras el almuerzo como parte de su rutina diaria. En ese contexto, diversas investigaciones han analizado el impacto de este hábito en el rendimiento físico y mental, especialmente en lo relacionado con la memoria y la capacidad de aprendizaje. Según estos estudios, un descanso corto durante el día puede favorecer procesos cognitivos clave, siempre que se respete un tiempo adecuado. La evidencia sugiere que una siesta controlada no solo ayuda a recuperar energía, sino que también podría mejorar la concentración y la retención de información, contribuyendo a un mejor desempeño en las actividades posteriores y en general a mejorar la salud. Nuevo estudio de investigación viene captando la atención de medios especializados, y esto entorno a las siestas que algunas personas suelen llevar a cabo tras almorzar sobre todo.
Los resultados de trabajo realizado por parte de investigadores del Centro Médico de la Universidad de Friburgo (Alemania), los Hospitales Universitarios de Ginebra (HUG) y la Universidad de Ginebra (UNIGE), hoy sugieren que “... incluso los periodos cortos de sueño mejoran la capacidad del cerebro para codificar nueva información”.
“El estudio demuestra que este ‘reinicio sináptico’ puede ocurrir con tan solo una siesta por la tarde, liberando espacio para la formación de nuevos recuerdos”, refiere el profesor Christoph Nissen, líder del estudio de investigación, y quien tras examinación a “20 adultos jóvenes sanos” que hasta permanecieron despiertos durante dos tardes, remarca que la duración promedio y recomendada a fin de llevar a cabo dicho descanso, termina ascendiendo a los 45 minutos.
Hoy en día, las actividades que realiza el ser humano son diversas y generan beneficios particulares. En ese contexto, el sueño —entendido como un estado de reposo e inconsciencia—, junto con la siesta, se ha convertido en una práctica asociada a múltiples ventajas, aunque también sujeta a recomendaciones específicas sobre su duración por parte de especialistas.
En ese sentido, instituciones como la Mayo Clinic y la NASA coinciden en que dormir brevemente durante la tarde puede ser beneficioso para la salud y el rendimiento cognitivo, siempre que no se prolongue en exceso, ya que tiempos demasiado largos podrían alterar el descanso nocturno y los ritmos biológicos.
“Trata de tomar siestas de solo 10 o 20 minutos”, y hasta 26, según lo revelan especialistas de dicho centro hospitalario haciendo hincapié en la importancia de poder descansar en un “lugar tranquilo y oscuro, con una temperatura ambiente cómoda y pocas distracciones”.
Cabe resaltar, que asimismo Mayo Clinic te lo llega a recomendar porque te brinda tanta relajación como menor fatiga, otorgándote además un estado de alerta más intenso, mejoramiento del humor, y hasta tiempos de reacción más rápidos junto a memoria más aguda.