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Adiós a Saúl Cornejo, arquitecto del sonido del rock peruano y autor de “Lo más grande que existe en el amor”
Guitarrista, compositor y productor, fue parte de la primera generación del rock nacional desde los años sesenta. Integró Laghonia y We All Together y, desde los estudios, grabó a artistas de varias épocas, contribuyendo decisivamente al desarrollo de la música peruana.
El rock peruano despidió el jueves último a uno de sus constructores más discretos y esenciales. Saúl Cornejo Ávalos —guitarrista, compositor, cantante, arreglista, productor e ingeniero de grabación— falleció a los 79 años, dejando tras de sí seis décadas de trabajo que recorren prácticamente toda la historia del género en el país. Su nombre quizá no solía aparecer en los titulares, pero está inscrito en la historia del rock que se hizo en este país como creador y responsable de innumerables discos, tanto de sus propias bandas (We All Together, Laghonia) como de los centenares de artistas locales que pasaron por su estudio.
El rock peruano despidió el jueves último a uno de sus constructores más discretos y esenciales. Saúl Cornejo Ávalos —guitarrista, compositor, cantante, arreglista, productor e ingeniero de grabación— falleció a los 79 años, dejando tras de sí seis décadas de trabajo que recorren prácticamente toda la historia del género en el país. Su nombre quizá no solía aparecer en los titulares, pero está inscrito en la historia del rock que se hizo en este país como creador y responsable de innumerables discos, tanto de sus propias bandas (We All Together, Laghonia) como de los centenares de artistas locales que pasaron por su estudio.
Su historia comenzó en el Conservatorio, donde estudió desde los ocho hasta los trece años, cuando los estudios secundarios y musicales entraron en conflicto. Fue en la Unidad Vecinal N.º 3 (UV3), el barrio limeño donde creció junto a su hermano Manuel —baterista y multiinstrumentista—, donde descubrieron los vinilos de la invasión británica que llegaban al Perú en los años sesenta. Como ocurrió con muchos jóvenes de su generación, la exposición a los primeros discos de The Beatles marcó una revelación vocacional. “El primer disco de ellos que escuchamos fue She Loves You. Manuel lo oyó en la radio y me dijo: ‘He escuchado una canción y es rarísima’. Así que me fui a la tienda de discos Héctor Rocca, entré a la cabina de audición y lo que escuché me dejó pasmado", recordaba Saúl en el libro Puedes ser tú: rock peruano en 50 discos esenciales.
Carné del Conservatorio de Saúl Cornejo. Estudió en esta institución becado. (Foto: archivo familia Cornejo)
La sofisticada impronta inglesa en el rock no pasó desapercibida para los hermanos y pronto estaban armando sus propios proyectos inspirados en los nuevos sonidos británicos que los cautivaban. Primero formaron The New Juggler Sound en 1965. Luego, ya mudados al distrito de San Miguel, arman Laghonia, la revolucionaria banda de psicodelia rock con la que publicaron los discos Glue (1968)y Etcétera (1973), que con el paso de los años se volverían discos de culto, celebrados a nivel underground y hasta editados en el extranjero. Un material muy buscado por coleccionistas internacionales que confirman su carácter pionero.
Lima, 1965. Miembros de la banda The New Juggler Sound, más tarde conocida como Laghonia. [Foto: Laghonia / facebook oficial]
Miembros de la banda Laghonia, luego denominada We All Together [Foto: Difusión / Facebook Oficial]
El musicólogo Francisco Melgar Wong, en su libro Puedes ser tú, subraya un rasgo distintivo de los hermanos Cornejo. A diferencia de buena parte de la primera generación de rockeros peruanos —muchos de origen acomodado y con la música como afición juvenil—, para ellos el rock fue una elección de vida. “Fueron los primeros peruanos que asumieron el rock como un oficio y, a diferencia de sus compañeros de promoción, no lo abandonaron para buscar una vida más segura, sino que lo convirtieron en su trabajo”.
En 1971, a Saúl Cornejo le llegaría una popularidad todavía más amplia con We All Together, proyecto donde los hermanos Cornejo se unieron a Carlos Guerrero (voz), Carlos Salom (teclados) y Ernesto Samamé (bajo) para desarrollar un sonido más accesible: luminoso, melódico, mccartniano, que navegaba entre covers bien elegidos y composiciones originales.
Otra de las agrupaciones que surgieron gracias a la beatlemanía fue We All Together, grupo formado en 1971 en Lima.
Allí compuso y cantó, entre otras, “Lo más grande que existe en el amor”, quizás la balada más hermosa del cancionero rockero peruano, recordada tanto por su delicadeza lírica como por los elegantes solos de guitarra que definían su estilo: técnico, preciso, pero siempre al servicio de la emoción. Los años con We All Together le permitieron ganar experiencia en el estudio de grabación de la disquera MAG, experimentando con sonidos y equipos, un aprendizaje que sería esencial para su futuro.
Sucede que, quizá su mayor legado no ocurriese frente al público, sino en la penumbra de los estudios de grabación. Bien pronto en su carrera, Cornejo se convirtió en una pieza fundamental de la infraestructura musical peruana. Su trabajo en MAG permitió que numerosos grupos registraran su música en condiciones profesionales. Continuó en IEMPSA, luego en Amigos, y más tarde montó sus propios estudios MCA, en San Miguel. Por sus manos pasaron artistas de registros muy diversos: desde Pedro Suárez-Vértiz hasta Manganzoides, de Libido a Amén, Mortem, Susana Baca y una lista interminable de artistas que consiguieron su mejor sonido gracias al buen hacer de Cornejo y la gente de su estudio.
El archivo viviente
Coleccionista apasionado y conversador generoso, Saúl Cornejo era también un archivo andante. Conocía la historia del rock peruano porque él mismo la había construido, disco a disco. Desde 1965 —cuando era un adolescente en San Miguel fascinado por Liverpool— acompañó cada transformación del género: del beat a la psicodelia, del pop setentero al sonido alternativo de los noventa. Hace cuatro años, en la Casa de la Literatura, Saúl y Manuel recibieron un merecido homenaje como parte del valioso ciclo ‘Diamantes y Pedernales’.
Horas después de conocerse su partida, el Ministerio de Cultura lamentó su fallecimiento y lo describió como una figura fundamental del rock peruano cuyo trabajo influyó en generaciones de músicos. El rock peruano pierde al hombre que le dio forma desde la luz y en la oscuridad de un estudio de grabación. Descanse en paz.