Los invitados al “farm to table” (del campo a la mesa) recorren el huerto orgánico de 6 mil m2 del hotel Tambo del Inka, en el Valle Sagrado, y recolectan los vegetales que quieren almorzar. Fotos: Tambo del Inka, a Luxury Collection Resort & Spa.
Los invitados al “farm to table” (del campo a la mesa) recorren el huerto orgánico de 6 mil m2 del hotel Tambo del Inka, en el Valle Sagrado, y recolectan los vegetales que quieren almorzar. Fotos: Tambo del Inka, a Luxury Collection Resort & Spa.
Por Nora Sugobono

Parte de la magia del Urubamba –Valle Sagrado de los Incas; Ande y ceja de selva; campo, río y cielo– tiene que ver con el paso del tiempo. Los minutos se detienen, las horas se alargan, el sol brilla más y las noches son exactamente como deben ser: salpicadas de estrellas.

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