
Escucha la noticia
Kion, diez años de una cocina cantonesa que encontró su lugar en Lima
Resumen generado por Inteligencia Artificial
Accede a esta función exclusiva
Resume las noticias y mantente informado sin interrupciones.
Cuando Kion abrió sus puertas en Cusco hace diez años, no lo hizo para competir con el chifa tradicional ni para replicar fórmulas conocidas. Nació, más bien, como respuesta a una inquietud concreta: ¿era posible ofrecer comida cantonesa sabrosa, reconfortante y profundamente china, sin recurrir a los excesos de grasa ni a los potenciadores de sabor que suelen definir al género? Una década después, y con cinco años de presencia en Lima, la respuesta parece clara.
MIRA: Ivalú Acurio, la hija de dos íconos de la gastronomía que sigue sus pasos y hoy lidera siete locales en Suiza
Kion es hoy un restaurante consolidado que ha construido su identidad desde una premisa poco común en el rubro: todos sus sabores se potencian de manera natural. No hay glutamato monosódico, ni saborizantes artificiales, ni atajos. Las salsas se elaboran en casa, los fondos se trabajan con tiempo y la carta se ajusta constantemente para mantener su convicción. “La idea siempre fue que la gente pudiera comer un chifa y no salir pesada”, explica el equipo. Esa fue la chispa inicial en Cusco y sigue siendo el eje del proyecto.
Newsletter exclusivo para suscriptores

El primer público que abrazó la propuesta fue el turístico. En una ciudad como Cusco, en donde la oferta gastronómica suele dialogar con lo andino o lo novoandino, Kion apareció como una alternativa distinta: cantonesa, sí, pero más ligera y más consciente. Pronto, el boca a boca empezó a cruzar fronteras. Muchos limeños que visitaban Cusco regresaban con la misma pregunta: ¿por qué no abren uno en Lima?
La llegada a la capital, hace cinco años, no fue sencilla. La apertura de su primer local en Miraflores coincidió con el inicio de la pandemia, un escenario poco alentador para cualquier restaurante. Sin embargo, Kion encontró en el delivery una oportunidad inesperada. El sabor convenció, la propuesta conectó y, sin buscarlo, el restaurante empezó a convencer a sus comensales. “No pensábamos que iba a pegar así, pero a la gente le gustó mucho la propuesta”, recuerdan. Ese primer local en Lima se volvió rápidamente pequeño.

El crecimiento vino impulsado, una vez más, por el pedido del público. Las colas, la alta demanda y la necesidad de ofrecer una experiencia más amplia llevaron a la apertura de un local más grande en La Mar, en agosto de 2024. Allí, Kion reforzó otro de sus pilares: el ambiente. La marca buscó desconectar al comensal del ruido limeño y transportarlo, aunque sea por un momento, a un espacio de inspiración oriental. La consolidación llegó con el Año Nuevo Chino, una fecha clave para el restaurante, donde cada año despliegan bailes de leones que convocan a clientes fieles y nuevos curiosos.
Hoy, Kion cuenta también con una operación en El Polo, abierta en julio, nuevamente como respuesta a la demanda. Clientes de La Molina y San Borja pedían una sede más cercana, y la marca volvió a escuchar. “Todas nuestras decisiones han sido a pedido del público”, señalan. Por ahora, no hay planes inmediatos de nuevas aperturas: el foco está en consolidar la experiencia, perfeccionar el servicio y fortalecer el canal de delivery, clave para llegar a gran parte de Lima.
Una carta bastante natural
En la carta, esa evolución también es evidente. El público limeño es más exigente, compara, tiene el sabor del chifa muy interiorizado. Convencerlo sin recurrir a potenciadores ha sido uno de los mayores retos. La respuesta ha sido un trabajo constante de adaptación. Cada seis meses, Kion trabaja con un asesor gastronómico para evaluar la carta, recoger comentarios y hacer ajustes. “Todo parte del cliente”, explican. Así, platos como el arroz chaufa o la sopa wantán han ido afinándose mediante aderezos naturales que intensifican el sabor sin perder la esencia.
La carta es amplia y familiar. Incluye dim sum y bocaditos chinos, platos de fondo con pollo, lomo y cerdo, tallarines, arroces y sopas, además de propuestas pensadas para compartir. Los banquetes son uno de los formatos más pedidos, especialmente los fines de semana, cuando grupos grandes llegan buscando una experiencia colectiva. Hay opciones para dos personas y formatos familiares que se adaptan a mesas de hasta más de 12 comensales.
Entre los platos emblemáticos destaca el Platón de Asados, considerado uno de los grandes símbolos de Kion. Se trata de un plato con tres tipos de asado, servidos en una presentación que recuerda a pequeños tacos chinos. Es una preparación que los clientes habituales piden sin mirar la carta. Otro infaltable es la plancha de lomo chifero, uno de los platos bandera del restaurante, junto con las distintas planchas que resaltan por su sabor intenso y natural.

Los bocaditos también ocupan un lugar especial. Kion ha desarrollado mini butio Kion de distintas proteínas, combinaciones pensadas para sorprender desde la textura y el contraste de sabores. A esto se suman opciones como las uñas de cangrejo, más generosas que en otras propuestas, y platos especiales como el pato a dos sabores, que equilibra lo dulce y lo salado con gran aceptación.

En bebidas, la carta combina clásicos con propuestas de la casa. Para el aniversario, lanzaron dos cócteles nuevos a base de pisco: uno inspirado en el pisco sour tradicional con el toque Kion, y otro refrescante y ligeramente efervescente, pensado para acompañar la comida.

Los postres son pocos, pero efectivos. El favorito es el granizado de lichi, fresco y ligero, ideal para cerrar una comida contundente. También destaca el bao relleno de chocolate, acompañado de helado de vainilla, además de rollitos de plátano y otras opciones que se irán renovando de cara a 2026.

Para celebrar sus 10 años, y los 5 en Lima, Kion “tiró la casa por la ventana”. Hubo activaciones en delivery, premios para los clientes, una gran fiesta con danzas tradicionales y obsequios conmemorativos. Porque si algo tiene claro Kion después de una década, es que su historia se ha construido junto a su público. Y ese, más que cualquier ingrediente, sigue siendo su principal motor, en ese sentido, prometen un Año Nuevo Chino 2026 que sorprenderá a más de uno.
Dirección: Av. Núñez de Balboa 737, Miraflores / Av. Mariscal La Mar 901, Miraflores / Av. El Polo 765, Surco
Carta: La carta es bastante amplia, que comienza con bocaditos dim sum y wantanes entre S/ 21 y S/ 30, seguidos de especialidades como el Taypa (S/ 62) y el Kam Lu Wantán (S/ 69). El menú incluye una amplia selección de arroces chaufa y tallarines desde S/ 27, platos de fondo como el Chi Jau Kay (S/ 49) o el Lomo Kion (S/ 68), y banquetes grupales con precios que varían según el número de comensales, desde S/ 99 para dos hasta S/ 399 para ocho personas. Con opciones vegetarianas, adaptaciones sin gluten por S/ 5 adicionales y una variada coctelería con tragos desde S/ 30, el restaurante brinda una experiencia completa que integra tradición y bienestar en un solo lugar.
TE PUEDE INTERESAR
- La historia de la casona Boza y Solís de Ayacucho: la urgencia de salvar un monumento histórico del Perú
- Bogotá: el otro lado de la ciudad, desde sus tradiciones de tejo y viche
- ¿Estoy repitiendo los errores de mis padres? Cómo sanar para criar sin resentimiento
- El Rincón de Juancho: cómo un pasadizo en el Rímac se transformó en “el restaurante más angosto del Perú”
- “Quería poder bailar Beyoncé sin quitarme la esencia flamenca”: la historia de Bravata, el grupo de danza peruano que se volvió un fenómeno viral
Contenido Sugerido
Contenido GEC


Gracias a esta película, el actor Hyun Bin de “Made in Korea” ganó uno de los premios más prestigiosos de Corea del Sur
MAG.
5 series que debes ver en Netflix si te gusta “Mi ídolo”
MAG.
“My Hero Academia” ocupó el puesto #5: los mejores animes del 2025 según IMDb
MAG.
8 anomalías que podrían indicar que 3I/ATLAS no es un cometa natural, según un astrofísico de Harvard
MAG.




