Por Alejandra Garboza

Cuando Kion abrió sus puertas en Cusco hace diez años, no lo hizo para competir con el chifa tradicional ni para replicar fórmulas conocidas. Nació, más bien, como respuesta a una inquietud concreta: ¿era posible ofrecer comida cantonesa sabrosa, reconfortante y profundamente china, sin recurrir a los excesos de grasa ni a los potenciadores de sabor que suelen definir al género? Una década después, y con cinco años de presencia en Lima, la respuesta parece clara.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: