Por Jorge Chávez Noriega

No son pocas las peruanas que, con valentía y determinación, abrieron el camino para que otras como ellas puedan incursionar en diversos campos de la vida pública, social y profesional en el país. Un año antes de la pandemia, la periodista Teresina Muñoz-Nájar asumió el reto de contar las biografías de estas mujeres extraordinarias, apelando a los principios básicos del oficio que ejerce desde hace treinta años: investigación y, sobre todo, mucho reporteo. En ese proceso, una de las historias que más la conmovió fue la de Trinidad María Enríquez, una jurista cusqueña que luchó activamente por 20 años para que se le reconociera su título profesional, desde el día de su graduación hasta su muerte, en 1891.

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