Con tantos problemas que ocurren a diario en el país, es difícil pensar que la situación puede empeorar. A nadie le gusta plantearse escenarios catastróficos cuando tenemos noticias de delincuencia, inestabilidad política y hasta desastres naturales que, aunque previsibles como la temporada de lluvias o el fenómeno de El Niño, siguen causando daños. ¿Cómo sumarle a esa carga la posibilidad de un terremoto?